Duelo a garrotazos, de Goya

Duelo a garrotazos, de Goya

Antes de la crisis económica, una de las ideas que tenía sobre la diferencia entre países ricos y pobres es que los países ricos eran aquellos que podían mantener a sus propios políticos y empresarios corruptos (o temerarios, con el mismo resultado) sin que su economía se resintiera demasiado. Después de la crisis, veo que la corrupción en España ha tenido un papel considerable en el aumento del gasto público y ha contribuido a que los números se hayan hecho insostenibles, con lo cual la teoría quedado invalidada. Los países que han sorteado la crisis, como Alemania, o los que disimulan que la tienen haciendo ver que no va con ellos, como la Gran Bretaña, se han apresurado a sacar aquello de los PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España, pero también “cerdos” en inglés) como queriendo decir que no tenemos remedio. ¿Lo tenemos?

Lo primero es ver si tenemos parte de culpa. Para mi, la tenemos, porque los gobernantes que tenemos los hemos elegido. Luego viene saber si  ser como somos es una explicación de por qué los países mediterráneos hemos acabado en este agujero (más la católica Irlanda, lo que sólo agrava la sospecha del componente religioso y hace que Max Weber se revuelva de regocijo en su tumba).

Una parte tiene que ver con cómo se organiza el Estado. La otra, de la que voy a hablar, es  cómo somos como sociedad, que no es más que el efecto que tiene la suma de cada manera de ser individual, y cuyo resultado es el comportamiento de todo de un país. Si fuéramos todos como son los daneses, España sería como Dinamarca. Una analogía podría ser preguntarse por qué ganan la liga siempre los mismos: ¿tiene que ver con los entrenadores, o con la calidad de los jugadores? Ambos, evidentemente, pero Guardiola con los jugadores del Alcoyano no estaría donde está. Entonces, la composición de individuos importa en una sociedad.

Entonces, ¿somos los católicos meditarráneos peores para la economía? En 1955, los antropólogos gringos Edward C. Banfield y Laura Fasano se fueron pasar un año a un pueblo del sur de Italia y escribieron un librito titulado “Las bases morales de las sociedades atrasadas” (en inglés). Si alguien tiene interés en echarle un vistazo, es muy interesante, especialmente a partir de la página 85. Resumen en 17 puntos su explicación de por qué Montegrano (nombre ficticio) era rematadamente pobre.  Todo se fundamenta en una hipótesis: el comportamiento de las personas se basa en maximizar la ventaja material a corto plazo de la familia nuclear, y asumir que los demás harán lo mismo.  Aquí hay una muestra:

  1. Sólo se apoyará a un grupo o asociación si es para beneficio propio.
  2. El bien público es cosa de funcionarios. Si un ciudadano no funcionario demuestra interés público, algo raro pasa.
  3. Nadie supervisará el trabajo de los funcionarios, sólo otros funcionarios.
  4. La gente ignorará la ley cuando no tenga razones para esperar un castigo.
  5. Los funcionarios aceptarán sobornos. Pero si no los aceptan, la sociedad pensará igualmente que los acepta.
  6. Los más débiles preferirán un regimen político de mando dura.
  7. Cualquiera que diga que se inspira en el bien público será considerado un farsante.
  8. No habrá ninguna relación entre la ideología abstracta  y el comportamiento concreto.
  9. El interés a corto plazo  guiará el voto por encima del interés público o de clase.

Y así hasta los 17 puntos. En 60 años muchas cosas han cambiado, y no todas las regiones ni países PIGS ni los que han sufrido su colonización son iguales. Pero, visto lo que está pasando en Valencia y Mallorca, ¿a que nos queda un ramalazo?

Las críticas sobre la agricultura ecológica que se han hecho desde este blog han sido siempre con la intención de mejorar sus carencias, desear que se aplique allí donde y cuando sea posible y criticar los extremismos sólo cuando se dan.

Desconocía que existía una secta, previa a la existencia de los orgánicos, llamada agricultura biodinámica. Algo había oído, pero ha sido sólo  después de ver un programa de la televisión catalana sobre agricultura biodinámica cuando me entero de  la la sarta de estupideces que practican. Son peligrosos porque transmiten ignorancia, lo que no es poco en los tiempos que corren, pero además porque me niego a que se gaste el dinero de mis impuestos en brujería:  me ha sorprendido ver el programa en una televisión que se ha caracterizado siempre por sus buenos programas de ciencia, pero más ver que el MARM (el ministerio de agricultura en España) ofrece cursos.

Parece que este invento lo montó Rudolf Steiner, señor que se dedicaba a muchos menesteres distintos. Por suerte, sus prácticas tienen poco futuro porque dan mucho trabajo, como se puede ver en este extracto de la wikipedia:

Preparación del campo para estimular la formación de tierra negra:

  • nº 500: (así se llama, o cuerno abonar) mezcla de tierra negra preparada al llenar el cuerno de una vaca y enterrándolo en la tierra (40 a 60 centímetros bajo la superficie) en otoño. Se deja descomponer durante el invierno y recuperarse para su uso la siguiente primavera.
  • nº 501: Cuarzo molido en polvo preparado al llenar el cuerno de una vaca y enterrándolo en primavera y sacadas en otoño. Se puede mezclar con el 500 pero usualmente se prepara solo (mezcla de una cucharada de polvo de cuarzo en 250 litros de agua). La mezcla se rocía a baja presión sobre el cultivo durante la temporada lluviosa, de manera tal que prevenga enfermedades por hongos. Se debe rociar en un día nublado o cerca de la mañana para evitar que las hojas se quemen.
  • Ambos el 500 y el 501 son utilizados en el campo mezclando una cucharadita al contenido del cuerno en 40 a 60 litros de agua por una hora, revolviéndolo en varias direcciones cada dos minutos.

Pude ver en la tele que efectivamente el ilustre viticultor biodinámico practicaba al menos la técnica del enterramiento de cuernos de vaca que se describe más abajo. Es un trabajazo: coger cada cuerno, llenarlo de tierra negra y enterrarlo. Me gustó especialmente la justificación de por qué usar cuernos de vaca: era por ser  un animal totémico, lo cual debe gustar mucho a las viñas. Luego lo mezclaba con agua y lo agitaba dando vueltas de manera que se creaba un “vórtice”. A mi me parecía un remolino. Parece que si lo haces así, el agua recuerda lo del animal totémico porque se transmite la información, y eso a la viña todavía le gusta más. Algo así como homeopatía agrícola.

Para quien no se haya cansado todavía de tonterías, aquí van algunas perlas más, también de la wikipedia:

En la preparación de abono orgánico se utilizan hierbas que frecuentemente son utilizadas como remedios medicinales:

  • Flores de hierba de carpintero (Achillea millefolium) son introducidos en en la vejiga urinaria de un venado (Cervus elaphus), colocado en el sol durante el verano, enterrado en la tierra durante el invierno y retirado en la primavera.
  • Flores de manzanilla (Matricaria recutita) son introducidas dentro de intestinos pequeños (sic) de ganado enterrados en tierra negra enriquecida en época de otoño y retirado en la primavera.
  • Ortiga (Urtica dioica) plantas en total florecimiento son introducidos bajo tierra rodeadas por combustible fósil vegetal (¿? sic)  por un año.
  • Corteza de roble (Quercus robur) se corta en pedazos pequeños y se coloca dentro del cráneo de un animal domesticado, cubierto por combustible fósil vegetal  y enterrado en la tierra en un lugar donde caiga bastante agua de lluvia.

Las plagas, como insectos o ratones de campo (Apodemus sp.) tienen procesos más complejos asociados con ellos, dependiendo de lo que la plaga se especifica. Por ejemplo, los ratones de campo han de ser contrarrestados mediante la implementación de las cenizas preparado a partir de piel de ratones de campo cuando Venus está en la constelación de Escorpión.
Las malas hierbas se combaten (además de los métodos mecánicos de costumbre) por la recolección de semillas de las malezas y la quema de ellos por encima de un fuego de madera que se encendió por la maleza. Las cenizas de las semillas se esparcen en los campos, luego rocía ligeramente con la orina clara de una vaca estéril (la orina debe ser expuesto a la luna llena durante seis horas), esta es la intención de bloquear la influencia de la luna llena en la mala hierba en particular y de hacerla estéril.

Menos mal que para quitar las malas hierbas además se usan los métodos mecánicos de costumbre. Así no resulta un completo fracaso. Pero mi problema es ahora, ¿de dónde saco una vaca estéril? (por no hablar de la vejiga de venado).

En el blog No me hagas mucho caso aparece un nuevo aliado (para mi, que no lo conocía) en la lucha contra el oscurantismo: un genio de la música y la letra llamado Tim Minchin. Aquí recitando un poema:

Leo en El País en un artículo de Bloomberg que hay problemas graves en un proyecto de comercio justo en Burkina Faso. El artículo está bastante mal escrito (pero puede ser cosa de la edición). Para empezar, la entradilla dice “los programas de comercio justo no logran controlar a los agricultores que explotan a niños”. Primer error: de lo que habla el artículo es de una parte de un programa, no de los miles que existen en el mundo. Del resto de proyectos de comercio justo, nada dice, ninguna estadística, ningún estudio. Dos títulos más abajo habla de “Perversión del comercio justo” como si el sistema entero fuera perverso.

Tengo la sensación de que la cooperación en general está bajo sospecha. El libro de Gustavo Nerín (Blanco bueno busca negro pobre) va en esa línea. Gonzalo Fanjul lo comentó con acierto como hombre blanco escribe libro tonto, sobre todo por no dar tampoco ninguna cifra, basarse en anécdotas y tomar por norma general los fracasos o malos manejos que se dan en cualquier sector.

Claro que hay problemas y cosas mal hechas en la cooperación. Los he expuesto muchas veces en este blog. No dudo que lo que se menciona en Bloomberg es verdad para ese caso concreto. Pero la cooperación es el sector que más recortes -cuando no supresión completa- está sufriendo por la crisis. Cuando algo no funciona en educación, o en sanidad, en la prensa no se pone en cuestión su existencia. A veces incluso se propone -entrevistando a alguien que entienda de la materia- alguna alternativa para mejorar. Esto no sucede en este tipo de artículos o el libro mencionado: ¿se propone no hacer nada ante la pobreza que no cesa de aumentar? ¿Qué hará Victoria’s Secret, dejar de comprar algodón justo, incluso cuando lo sea de verdad?  Si el objetivo fuera mejorar el funcionamiento del sector, la manera de escribir sería otra.

Esta madrugada ha terminado una reunión de la cosa de Europa algo más importante que las demás. Aparte de que la alemana y el francés sumiso han institucionalizado en las constituciones europeas la austeridad como futura forma de vida (léase eliminar gasto social, camino seguro hacia la recesión y el desastre -firma aquí contra esta imposición-), ha quedado patente el aislamiento de la Gran Bretaña, que no ha querido ni la más mínima regulación de su industria financiera. Esto no es nada nuevo: sólo sigue la tradición antieuropeísta de los británicos. Nada mejor que la serie Sí Ministro, tan utilizada en este blog, para poner un ejemplo. Es del episodio 5 (no he encontrado el video en youtube, quizá alguien puede ayudarme a encontrarlo):

Sir Humphrey: Minister, Britain has had the same foreign policy objective for at least the last five hundred years: to create a disunited Europe. In that cause we have fought with the Dutch against the Spanishwith the Germans against the Frenchwith the French and Italians against the Germans, and with the French against the Germans and Italians. Divide and rule, you see. Why should we change now, when it’s worked so well?

Hacker: That’s all ancient history, surely?

Sir Humphrey: Yes, and current policy. We had to break the whole thing [the EEC] up, so we had to get inside. We tried to break it up from the outside, but that wouldn’t work. Now that we’re inside we can make a complete pig’s breakfast of the whole thing: set the Germans against the French, the French against the Italians, the Italians against the Dutch. The Foreign Office is terribly pleased; it’s just like old times.

Hacker: But surely we’re all committed to the European ideal?

Sir Humphrey: [chuckles] Really, Minister.

Hacker: If not, why are we pushing for an increase in the membership?

Sir Humphrey: Well, for the same reason. It’s just like the United Nations, in fact; the more members it has, the more arguments it can stir up, the more futile and impotent it becomes.

Hacker: What appalling cynicism.

Sir Humphrey: Yes… We call it diplomacy, Minister.

 

Cargill acaba de donar cinco millones de dólares en arroz para la hambruna del Cuerno de África (gracias Imma por la noticia). Bienvenidos sean, porque hacen mucha falta. Pero una vez agradecida la donación, no estará de mas recordar este epigrama de Juan de Iriarte:

El señor don Juan de Robres,

con caridad sin igual,

hizo este santo hospital…

y también hizo los pobres.

Cargill tuvo unos ingresos de ciento ocho mil millones de dólares (107.800.000.000) en 2010, justo después de la crisis alimentaria. Si hacemos cuentas, la donación de 5 millones representa un 0,0o5% de sus ingresos. Durante la última crisis alimentaria, este Juan de Robres del negocio de granos contribuyó a la creación de 44 millones de nuevos pobres (esto es difícil de demostrar, pero los beneficios obtenidos durante la crisis son conocidos). El 90% del negocio de granos mundial está en manos de Cargill y tres firmas más (Bunge, ADM y Dreyfus). Tienen, pues, una gran responsabilidad en las subidas de precios. Gracias por el arroz, Cargill.

En que ambas necesitan un prestamista de último recurso. Si el BCE emitiera bonos europeos o pusiera la imprenta en marcha, “los mercados” (los ricos) soltarían la pasta a Italia y España a mucho menor interés. De la misma forma, en las crisis de precios de los alimentos, cuando suben los precios es, en parte,  porque alguien acapara el grano (esto lo hacen las cuatro grandes, ADM, Bunge, Cargill y Dreyfus y miles de pequeños). Si hubiera reservas públicas para sacar grano al mercado, las ABCD no acapararían. Lo bueno es que bastaría la mera amenaza, seguramente no haría falta ejecutarla ni en uno ni en otro caso. Es como jugar al póker.

En la loable lucha por un planeta más sostenible y sin pobreza no todas las soluciones aportadas con buena voluntad van a funcionar. De hecho, uno de los grandes problemas de nuestro sector (ONG para el desarrollo y ecologistas) es que erramos el tiro con frecuencia porque consideramos certeras las soluciones sólo porque muestran un escándalo -el hambre, la destrucción del medio- que compartimos todos. Pero compartir el escándalo no significa compartir las soluciones, que pueden ser mucho más complicadas.

Últimamente se habla mucho de Despilfarro (Waste, en inglés), de Tristram Stuart, autor de un libro de historia del vegetarianismo. El libro es grueso, pero para quien esté interesado puede ver reseñas (como esta) y entrevistas (como esta), suficientemente informativas como para poder hacerse una opinión.

Lo primero que me llama la atención son afirmaciones en estos enlaces de arriba como “”Calculé que si recogiera toda la comida despilfarrada en Gran Bretaña en un solo día, podría ofrecer una comida a 60 millones de personas”. ”Deberíamos conseguir que los excedentes de comida fresca y comestible llegaran a las personas hambrientas, y a la vez eliminar los excedentes innecesarios que estamos creando”.

La primera frase muestra una ignorancia supina de cómo funciona el hambre: es un problema económico y político que no se soluciona repartiendo comida: el 80% de la gente que pasa hambre son productores de comida. No queremos repartirles comida, queremos que la produzcan. La segunda parece ignorar dos de las características de la agricultura, que son la variabilidad de la producción, y que los productos son perecederos.

Y hay cosas que creo que confunde:

Residuos con excedentes:

Se tratan de forma intercambiable en muchas partes del texto, cuando no son lo mismo. Una cosa es lo que tiras después de usar, y otra que sobre producción cuando la cosecha ha sido mayor de lo esperado. La fruta es perecedera, no es raro que haya que tirarla. Se produce mucha más de la que se come y se distribuye, pero si no se vendiera, se quedaría en el árbol y se desperdiciaría igual (como de hecho muchas veces ocurre). La cantidad de comida que se produce varía porque así son las cosechas: a veces buenas y a veces malas. Si son buenas, el exceso de comida es un problema para todo el mundo. Y no puedes repartir la que sobra: millones de agricultores se han arruinado por recibir los excedentes de otros países, tanto ricos como pobres.

El todo con la parte: 

Stuart expone como un problema que un agricultor produzca un 25% más de lo justo para asegurar el contrato con una empresa que le compra, pero luego establece como razonable que un sistema alimentario tenga un 30% de holgura (con lo cual, siguiendo la ley de los grandes números, todos los agricultores deberían producir un 30% más que el consumo esperado.

Los sistemas alimentarios tienen que funcionar holgados. Las escaseces (lo que él critica es que siempre  haya que tener alimentos disponibles en las tiendas) tienen dos efectos: pierdes el cliente, y suben los precios. Precisamente el problema que hay ahora con los precios de los cereales en gran parte está causado porque el margen de holgura (las reservas) es demasiado escaso.

Cosas en las que sí estoy de acuerdo:

  • En general, acierta con que hay un problema de exceso de producción disponible para la venta, pero yerra con las soluciones, que no pasan por repartir lo que sobra, porque es inviable hacerlo a gran escala (sobre todo, con lo perecedero), y sería económicamente contraproducente.
  • Es cierto que si tiramos menos se producirá menos. Es poco probable que sea fácil hacerlo. Es una falacia parcial que si consumes menos el sistema va a desperdiciar menos. Es cierto si tiras menos comida de la que has comprado. Esto animo a hacerlo a todo el mundo. Pero hay que distinguir entre la comida que se tira porque no se come en casa, de la que tienen que tirar los distribuidores porque tiene que haberla disponible en el mercado. Es probable, pero habría que demostrarlo, que si consumimos menos los distribuidores ajusten las cantidades.
  • Es un problema enorme que la comida, especialmente el grano, se pierda en los países pobres antes de la distribución. Eso hay que solucionarlo sin duda alguna.
  • Todo lo que se pueda repartir gratuitamente tiene que hacerse, pero sólo a quienes lo necesitan. El problema es aquí lo que en inglés se dice “targeting”, y es caro y complicado: decidir a quién le das. Hay que hacerlo, de todos modos, pero esto se va a llevar una cantidad ínfima. Si distribuyes más de la cuenta, los que se resienten son el productor y el distribuidor (y su supervivencia también es necesaria para el sistema). Cuando las reservas de grano en los países pobres han repartido comida indiscriminadamente, en algunos casos han desaparecido los intermediarios, y el problema del hambre se ha agravado en vez de mejorar.
  • Desechar por razones cosméticas (patatas con ojos, manzanas feas) es una tontería cuando el defecto es mínimo (pero es difícil poner la frontera, aunque claramente ahora es una exageración tirar una zanahoria porque está torcida).

¿Consiste la propuesta en ajustar más la producción del sistema? Es posible hasta cierto punto, pero ciertamente no será tan grande como afirma el autor. Qué difícil, separar el grano de la paja entre todas las buenas voluntades que intentan arreglar el mundo, pero algunas propuestas hay que desecharlas, aunque sea paradójico en este caso.

No se pierdan este video de ACH. Emociona ver como el problema del hambre se resolvería si fuéramos como niños. El resultado fue veinte de veinte.

Galeano fue una de mis lecturas de joven y no tan joven, como la de muchos otros aspirantes a revolucionario. Luego uno envejece, y le critica que la poesía atropelle a veces el rigor histórico, pero es un error hacerlo, porque al fin y al cabo, gracias a los poetas, ilusos, visionarios y utópicos de los setenta ahora tenemos servicios que la gente práctica como yo aprecia más, como educación y sanidad gratuitas, transporte público, pensiones y libertad de expresión. Es la poesía la que tira de lo demás, los lemas que hablan de playas bajo los adoquines, las canciones de Paco Ibáñez y Víctor Jara. Detrás, viene la seguridad social y el seguro de desempleo . Vean la entrevista.

El blog HRI ha tomado una importante iniciativa: promover la coordinación de los blogs de desarrollo para evitar duplicaciones, distribuir los esfuerzos y mantener la coherencia. Un consultor se encargará de preparar las herramientas y matrices de coordinación. Cada blog deberá nombrar un “focal point” y habrá reuniones semanales en las oficinas de HRI para supervisar los avances. Se crearán subcomités con temas específicos que informarán periódicamente a un grupo de trabajo. El consultor presentará una estrategia que probará sin lugar a dudas el valor añadido de la coordinación del sector de blogs de cooperación. Sólo se espera de los blogs que reserven un espacio en sus planes de trabajo para estos esfuerzos de coordinación.
El enlace, aquí (vía Duncan Green).
Da gusto ver que el manejo de la ironía no padece la crisis, sino que mejora.

Hay una intuición que mucha gente tiene y con la que estoy muy de acuerdo, y es que todo esto del pánico de los mercados no son más que tonterías. Si uno sustituye mercados por capital, o por ricos, se acercará más a la verdad. Y no tienen miedo, son codiciosos, y están felices con lo que está pasando porque se están hinchando de ganar dinero. Nada los va a tranquilizar, porque no quieren tranquilidad. Con la tranquilidad los especuladores no ganan dinero. Y en esta entrevista de la BBC, un candoroso especulador (la BBC ya ha dicho que la entrevista es auténtica) deja claro qué contentos están, y quién manda en el mundo: Goldman Sachs. Dice que él sueña con recesiones como esta. ¿Quién irá a por ellos?

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Gran parte de las huestes que se oponen (o nos oponemos de vez en cuando) a los transgénicos lo hacen porque una multinacional (que suele ser Monsanto) amenaza con un producto que va a contaminar los cultivos vecinos con unos  genes por los que luego va te van a cobrar, sin que tú los hayas  pedido previamente. No se me ocurre un futuro más estremecedor que una alianza entre Monsanto y la SGAE, con agentes encubiertos de esta última buscando genes de pago en nuestros huertos.

Pero este caso es distinto. Un organismo público, la agencia brasileña Embrapa, ha preparado un frijol transgénico resistente al virus del mosaico dorado. Ahora ya no es el coco, sino una empresa pública, la que ha introducido un gen que produce la resistencia al virus. Aquí explican en un powerpoint cómo lo han hecho. No parece peligroso. Resuelve el problema, y es público. ¿Nos vamos a oponer a esto, porque en vez de producir la variedad resistente mediante innumerables cruces, lo han hecho metiendo un gen mediante ingeniosos procedimientos? Alguien podría decir que esto llevará a una uniformización de las variedades. No tiene por qué ser así: tendría que ser posible introducir el gen de la resistencia en cuantas más variedades mejor. Opongámonos a los monopolios, pero no a la tecnología. Estaremos atentos a lo que pase (gracias a Antonio Glez del Tánago por la información).

De entre todas las causas de la subida de precios de la comida, cuyos precios están en nuevos máximos, la especulación es la que más controversia crea. Es difícil de demostrar y de explicar. Aquí hay un intento muy logrado con este video de WEED (entre otras organizaciones. Está en inglés, pero los dibujitos se expresan solos sin necesidad de que entiendan la lengua del imperio). Como ya dije hace un tiempo, es posible no creer en la especulación, dada la dificultad (y muchos dicen que imposibilidad) de probarla, pero haberla, hayla.

Estos días se habla en España de incluir en la Constitución un artículo que prohíba el déficit público. Tamaña barbaridad -prohibir la política económica de izquierdas aunque la gente vote por ella- se hace a petición de los alemanes, algo cansados de pagar por derroches ajenos. En este didáctico video, de la magnífica organización británica RSA (ilustración para el siglo XXI), el economista checo Tomáš Sedláček (no intente pronunciarlo con todas sus tildes y vírgulas, puede ser peligroso para las cuerdas vocales) explica claramente los entresijos del déficit, utilizando un ejemplo que ya salió en este blog para hablar de reservas de cereales: el caso de José, consultor del faraón de Egipto. Por lo visto, esta historia da para mucho. El caso es que no es que el déficit sea malo o bueno: es que hay que ahorrar cuando van bien dadas, y hay que tener déficit cuando van mal dadas. Lo que no se puede es tener déficit siempre. Ah, pero qué difícil de entender es esto para los políticos. Prueben ustedes, vean el video y juzguen si es tan difícil.

Para que no nos quiten la posibilidad de elegir tener déficit cuando haga falta (que no es lo mismo que tenerlo siempre), pide que la modificación de la Constitución sea sometida a referéndum aquí. Ya hay más de cien mil peticiones.

Primero miren este video.

Cada vez hay que hacer la publicidad más ingeniosa para que la vean quienes no tienen ninguna intención de verla, para que no sean los ya convencidos de siempre. Esta campaña tan ingeniosa es de una escuela de publicidad de Madrid. Aquí hay más información sobre los estudiantes que la hicieron (vía Duncan Green).

¿Que qué haría yo? Dedicarme a la jardinería (y luego buscar otro trabajo para llegar a final de mes).

El pongueaje, servidumbre a la que estaban sometidos los indígenas bolivianos.

En la Amazonía es conocido el sistema de explotación llamado enganche, pongueaje, o servidumbre por deudas, por el que indígenas e inmigrantes de los Andes trabajaban como esclavos -y todavía se dan casos, que aparecen de cuando en cuando en Brasil- para  los terratenientes propietarios de las plantaciones de caucho o castaña. El sistema consistía en pagarles poco y cobrarles mucho por la comida en el economato, propiedad del terrateniente, por supuesto, de manera que cuanto más trabajaban, más debían al hacendado.

En España, donde muchos han venido huyendo en busca de trabajo, la falta de papeles ha venido a reproducir un sistema parecido, pero al revés.  El inmigrante da crédito al empleador, pero el resultado es el mismo: esclavitud en el siglo 21. Funciona así: el empleador ofrece trabajo al inmigrante (hombre o mujer). Cuando llega el momento de pagarle, tiene problemas de caja. “Ya te pagaré”, le dice. Al mes siguiente, le vuelve a decir: “Estoy pasando por un mal momento, te pago el mes que viene”. Al inmigrante le empiezan a entrar dudas, pero si se va, seguro que no cobra los meses que le debe, por lo que normalmente decide quedarse. Sorpresa: al tercer mes cobra, pero sólo una tercera parte de lo que le debe. Y así sucesivamente. Conozco dos casos en mi pueblo a los que se les debe más de cinco mil euros a cada uno. ¿Y luego dicen que los inmigrantes no son útiles? ¡Si sustituyen a los bancos, que han abandonado la actividad de dar crédito por no sé qué tipo de negocios! Decía Óscar Romero que no hay peor pecado que quitarle el pan al que tiene hambre. Por lo visto, algunos magníficos empresarios españoles no piensan lo mismo.

Hoy empieza la campaña más grande de la historia de Oxfam. Se llama CRECE, y se llevará a cabo en 45 países los próximos cuatro años. ¿Qué pretende esta campaña? Arreglar un sistema alimentario que no funciona. Estos son algunos de los titulares:

  • La población mundial alcanzará los 9 mil millones en 2050 ¿habrá suficientes alimentos para todos?
  • Más de 4 mil millones de personas vivirán en países con escasez crónica de #agua antes de 2050.
  • 4 de cada 5 personas no tiene acceso a protección social alguna.
  • El 40% del maíz de EEUU acaba en tanques de gasolina, no en estómagos.
  • 3 firmas agroalimentarias (Cargill, Bunge y ADM) controlan el 90% del comercio de cereales.
  • La agricultura es responsable del 30% de emisiones de gases contaminantes ¿Cómo podemos cultivar lo suficiente de manera sostenible?
  • Darle a las mujeres el mismo acceso a recursos agrícolas que a los hombres podría incrementar sus cosechas un 30%
  • La cantidad de tierra cultivable por persona es 50% menor desde 1960. La población aumenta, ¿cómo nos alimentaremos?

Lo mejor es leer aquí el magnífico informe que se ha preparado, visitar el blog 3.500 millones, donde Gonzalo Fanjul lo explica más claro que el agua, o ir a la página de Intermón Oxfam.

Seguimos con acontecimientos que sacuden nuestras emociones. En estas semanas, Libia ha desaparecido sustituida por las acampadas en las plazas españolas. Un movimiento surgido de internet, herederos de la Ley Sinde, #nolesvotes, y otras formas de ciberactivismo, se ha hecho carne como nuestro Sr. y ha tomado las calles en cuerpo y espíritu. El PP campa a sus anchas después de arrasar en las elecciones, los corruptos siguen tan panchos (reforzados, en mi tierra, y absueltos por la sociedad por la vía del voto, aunque algunos de ellos celebren la victoria electoral desde la cárcel y otros desde el exilio americano).

El movimiento 15M es un movimiento de regeneración moral. Pero como todo regeneracionismo, para recuperar los valores perdidos tienen que pasar muchas cosas en otros campos.  Quién va a administrar lo que proponen es para mi el más importante. El voto blanco y el nulo en estas últimas elecciones serían la cuarta fuerza política. ¿Ha servido de algo? Es difícil de decir. Voy a recurrir a tres autores, que con una sola frase cada uno explican los entresijos de esta cuestión.

George Orwell habló de la contradicción entre la necesidad de implicarse en la política y lo degradante y sucia que es. La cosa pública hay que administrarla, alguien tiene que hacerlo y es más habitual hoy en día que lo haga quien tiene intereses que no quien tiene valores. ¿Van a recoger las propuestas estos políticos acartonados, corruptos algunos y acomodadizos y hacerlas cumplir? Están acostumbrados a otras cosas. Gallina que come huevos, ni aunque le cortes el pico, dicho centroamericano. Habrá que meterse en política.

Oscar Wilde: lo malo del socialismo es que ocupa demasiadas tardes. ¿Quién se va a meter a gestionar la cosa pública, con la de tiempo que lleva? ¿Quién se va a formar para hacerlo? Hacen falta jóvenes en la política. Si no te gustan los partidos, crea uno, únete a uno que te guste más, y hártate de reuniones. Pero es que muchos no tenemos tiempo. Habrá que elegir qué es más importante hacer, dejar la batucada y el huerto urbano de lado, y aprender a hacer política. Si la izquierda supiera, y la derecha quisiera, este mundo sería mejor.

Bauman:  “la facilidad con que la mayor parte de las personas, cuando se las pone en una situación en la que no tienen una elección buena o bien esa elección es demasiado costosa, se convencen a sí mismas y se alejan de la cuestión del deber moral”. Ahora nadamos contra corriente. En nombre de la crisis, la mayoría justificará el sálvese quien pueda que vende el PP: “centrados en ti”. La única opción es recuperar el voto inútil, blanco o nulo, tener una nueva clase política (formando jóvenes -ahora el PP lleva la delantera con sus nuevas generaciones) y trabajar para convencer a los que ahora se abstienen. Como si fuéramos testigos de Jehová, casa por casa, o facebook por facebook.

Mientras, la derecha entiende que tiene intereses, que siempre son susceptibles de acuerdos y por eso va unida a las elecciones, mientras que la izquierda exige tener amigos. Así sigue esta ridícula división en partidos pequeños, porque no hay cargos para satisfacer tantos egos o humildad para poder tragar con esa línea del credo ajeno que no trago.

¿Que qué pienso del 15M? No se ganará hasta que no se gane en las urnas. Este video sobre un discurso de Tommy Douglas (vía Victoria), ex-ministro canadiense que introdujo la atención médica universal, creo que ilustra mucho el problema:

La Faneuse, Millet, 1857

La Faneuse, Millet, 1857

Estoy intentando recordar si hace cinco años nos aburríamos. Todavía no había llegado la primera crisis de precios alimentarios, ni la debacle financiera, no había yodo radiactivo en el aire y el mar del Japón, ni petróleo en el golfo de México, y las jubilaciones parecían seguras en el mundo rico. Cada época tiene su afán, pero esta tiene muchos. Corremos el riesgo, entre tantas grandes preocupaciones, de que nos olvidemos de que la comida sigue cara y que miles de millones de personas lo pasan mal por tener que gastar más en comer cada día. La crisis alimentaria tuvo su momento de gloria en los medios, pero tuvo que dejar paso rápidamente a Japón -que tampoco tiene ya el espacio que tenía, a pesar de que el plutonio sigue ingobernable- y luego a Libia. Malthus, hoy, hubiera tenido difícil hacerse oír, con tanta competencia.

Entre los riesgos de esta crisis de precios alimentarios está cerrarla en falso: los precios volverán a bajar en algún momento, nuevas noticias vendrán a ocupar las portadas, y hasta la próxima, porque los problemas no se habrán resuelto. Seguiremos sin reservas suficientes, el maíz se dedicará cada vez más a fabricar alcohol cuanto más suba el petróleo y la especulación hará sus apariciones periódicas como el Guadiana.

Entre las muchas medidas necesarias para controlar la crisis de alimentos, hay una que destaca: las reservas de grano.

El asunto de las reservas es uno de estos que los economistas, que en su necesidad de ganarse la vida tienen que cambiar el nombre a cosas evidentes, llaman un problema de acción colectiva. Un refrán lo describe mejor: el uno por el otro y la casa sin barrer. Resulta que cuando el grano era barato y había mucho, los países y las empresas optaron por tener menos reservas. Esto se llama aprovisionarse “just in time”, que significa que cuando necesitas algo lo compras y te lo traen, en vez de guardarlo tú en el almacén. Pues bien, esto funcionó hasta que hubo escasez, y entonces todo el mundo se dio cuenta de que no había reservas y entró la prisa por comprar. No ha habido ninguna crisis de precios de comida cuando las reservas han sido de más de la bíblica quinta parte. Sería fácil evitar más crisis: sólo hay que subir las reservas por encima del 20%. ¿Qué pasa? Que mantenerlas es caro: cuesta entre 15$ por tonelada y 35 en los sitios menos eficientes. Nadie quiere pagar este coste (por eso lo de la acción colectiva). Cada país prefiere que sea otro el que pague el coste de almacenar.  Si hablamos de subir un 5% el nivel actual, más o menos, hasta llegar al 20%, esto significa miles de millones de dólares en capital inmovilizado, gastos de mantenimiento aparte. Además, guardar el grano tiene sus riesgos, se puede estropear. Hay que renovarlo de vez en cuando, con lo cual bajas los precios cuando lo sacas a la venta, a veces en mal momento. En muchos países hay además riesgo de corrupción. Pero todo esto son males menores al lado de lo que ocurre cuando un país no tiene grano suficiente para alimentar a su gente, y tiene que comprarlo fuera a precio de oro. Las reservas en divisas se acaban pronto, y aumenta la deuda externa por tomar prestado para comprar grano.

Hay ejemplos de países donde las reservas han funcionado bien. Indonesia es el más claro, con la agencia BULOG. También los hay en Zambia, Malawi y Madagascar. Hay incluso ejemplos regionales en África Occidental y el sudeste asiático, todavía incipientes. Pero en la mayor parte de los países del G20 -con Indonesia como excepción- piensan que mantener reservas es cosa del pasado, y que crisis alimentarias más graves por la coincidencia de catástrofes ambientales no pueden suceder. Quizá tienen razón, aunque ahí están la crisis financiera, Fukushima y British Petroleum para desmentir lo que los expertos decían que era imposible.

Esto del comercio, cuando se es honrado sin exagerar, deja lo suyo

En El Pisito, la película de Marco Ferreri (con guión del genial Rafael Azcona), le dice Don Manuel a Rodolfo: Esto del comercio, cuando se es honrado sin exagerar, deja lo suyo. En el grado de exageración, como se puede imaginar, está la clave.

Se sigue discutiendo mucho sobre el papel de la especulación en la crisis de precios que nos aflige. Muchos académicos dicen que la especulación no tiene ningún papel en la subida de precios (y que ayuda a financiar los mercados), otros dicen que sí influye, y mucho. Y los menos dicen que es indemostrable, que ya pueden hacer tests de Granger y otras ingeniosas pruebas en griego, que no podrán demostrar si la especulación sube o no los precios. La discusión es sobre causalidad (arguyen los que no se lo creen que es como pensar que la proliferación de postales navideñas produce la Navidad).

No vamos a entrar aquí en este tema, porque no sé griego y carezco de la capacidad matemática para dirimir este debate. Pero hay un tema del que se ha hablado menos, y que sorprende porque deja en evidencia la inocencia (¿o no sorprende?) de los académicos: la capacidad de los especuladores para manipular los precios adrede.

Mi delito favorito es la maquinación para alterar el precio de las cosas, no porque lo practique, sino por lo vistoso de su nombre. Después de la crisis inmobiliaria, y de haber visto Inside job, y ver lo que se puede hacer con el mercado inmobiliario, ¿de qué no van a ser capaces los que controlan el mercado de cereales? No pensemos en “el mercado”, como si éste no estuviera dirigido por personas capaces de manejarlo a su voluntad. Es decir, que no pensemos si Catalunya Caixa, ofreciendo a sus inversores meterse en el negocio de la especulación con cereales, pueden –pobrecitos- causar la subida de precios. Lo único que hacen es añadir leña al fuego. Aunque tiene delito dedicarse a esto, no es el mencionado de la maquinación. El problema está en los posibles delitos concretos, perseguibles, que puedan haber cometido empresas concretas al principio de todo este lío.

Esto sí es demostrable, pero las comisiones de control responsables deberían ponerse a buscar culpables concretos. No lo han hecho, entre otras cosas, porque los perdedores de la crisis alimentaria son pobres de otros países y no pagan impuestos. En su lugar, el que los académicos digan si la especulación sube o no los precios es lo mismo que, si aparece radiactividad en el aire, te pongas a preguntarte si ha sido una central nuclear o no, o si las centrales tienen fugas o no, en vez de buscar què central ha sido. ¿Que se puede decir que podría no haber habido manipulación? Es posible. Pero como dice Pirrong en este artículo (hecho para el mercado del petróleo), es posible distinguir los falsos positivos, los análisis matemáticos existen para probarlos. Otro artículo interesante sobre este tema es  el de Olivier de Schutter, el hiperactivo relator de Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación. La conclusión, al final, es que uno puede creer que la especulación no sube los precios, pero como las meigas, subirlos, los sube. Y son meigas con nombres y apellidos.

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