Hablando del mundo que escribe en español: Antonio Muñoz Molina escribe en Babelia esta magnífica comparación entre los estilos de escritura hispano y anglosajón. Nosotros nos podemos aplicar el mismo cuento que los escritores: nuestros proyectos escritos en castellano son obras maestras… del barroco. Algunos extractos del artículo de AMM:

Pero uno quiere creer que los anglosajones son menos propensos a esa gran enfermedad hispanica, la vaguedad palabrera, la sobreabundancia, la concepción acústica del estilo (…)”.

Una cita de Hemingway: Un escritor ha de poseer un detector innato de palabrería. Y la mejor frase:

“Escribir bien es pedirle a la inteligencia el nombre exacto de las cosas”.

No se lo pierdan.

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Estudiar un máster -llamado maestría en América Latina y magister en algún caso- suele ser una de las formas académicas de obtener los conocimientos necesarios para trabajar en cooperación. En España hay una oferta variada, tanto de presenciales como a distancia. La calidad también varía: no es igual el grado de especialización, la experiencia del profesorado o la cantidad de investigación o trabajo sobre el terreno que se hace. En esta página de Universia hay un listado de los máster que se pueden estudiar en España. No están todos, ni está completamente actualizada, pero es lo más exhaustivo que he encontrado.

A la hora de elegir uno, hay varias cuestiones que tener en cuenta:

– ¿Para qué lo quieres? ¿Qué esperas aprender? ¿Para qué tipo de trabajo?

– La calidad del profesorado: busca en el google académico qué publicaciones tienen y de qué nivel. No es lo mismo una maestría que selecciona a sus profesores de entre lo mejor del sector -que las hay-, que otra que tira de su cantera (que puede ser buena, pero que tiene a padecer de los males de la endogamia universitaria). Cuantas más personas expertas invitadas, mejor.

– El grado de especialización. Hay demasiados máster que se limitan a hablar de por qué existe la pobreza (contexto económico e histórico) y quiénes se dedican a hacer algo (instituciones internacionales, cooperación bilateral y ONG). Salpimentado con un poco de marco lógico, y a correr. Esto sirve de poco. Las maestrías deberían ser capaces de ofrecer detalles sobre el qué hacer, y eso lo da la especialización. Es una rareza encontrar una maestría que te hable de cómo tienen que ser los proyectos de comercialización, agroindustria o extensión agraria. Saber de marco lógico y no saber de sanidad, agricultura o arquitectura es lo mismo que conocer el instrumental quirúrgico sin saber anatomía: no sabes dónde cortar o coser. Busca un máster especializado.

– Cuándo hacerlo: es mejor después de haber trabajado en el terreno, si es posible. Si te vas a gastar 4.000 € en una maestría, bien merece gastar otros 4.000 en una estancia larga en una ONG del sur, aunque sea de trabajando de forma voluntaria. Verás la maestría de otra manera cuando sepas cómo es la realidad.

– No descuides lo que no te suele dar la maestría: la mejor inversión es aprender a escribir. Es lo que más escasea en el mundo de la cooperación hispanohablante (a diferencia del anglosajón, donde esto se trabaja mucho). Quien escribe bien triunfa en la consultoría, si es capaz de escribir buenas evaluaciones, formulaciones, identificaciones, o un marco lógico que se entienda. En este artículo mostraba algunos libros que pueden ayudar. La segunda mejor es aprender inglés. El pensamiento sobre cooperación en español es escaso, los artículos más interesantes e importantes están en inglés. ¿Cuántas revistas de cooperación hay en español?

– Y finalmente, el consejo de expertos: este es Chris Blatman, diez cosas que les dice a sus estudiantes. Son para la universidad de Yale, algo distinta de las españolas.

En el mundo de la cooperación no destacamos por la calidad de nuestra escritura. Podemos encontrar en informes o evaluaciones frases de difícil comprensión como “detonación de procesos epistemológicos” o joyas de la precisión como “algunas familias sembraron algunos árboles”. También inventamos palabras que no nos sirven para entendernos, quién sabe si a propósito, porque la oscuridad del lenguaje y la falta exactitud permite la falta de ideas claras. Para aumentar la calidad literaria de nuestros escritos, existen consejos de grandes escritores como el que Duncan Green recomienda de Orwell, o el que escribió ya hace años el economista John K. Galbraith (muy  ameno).

Ya en español, hay varios libros que Blanca Pérez (coordinadora editorial de Bakeaz) recomienda, especialmente el primero de esta lista:

  • Gómez Torrego, Leonardo: Nuevo manual de español correcto, 2 vols., Madrid, Arco Libros, 2002.
  • Cassany, Daniel: La cocina de la escritura, Barcelona, Anagrama, 1995.
  • Martínez de Sousa, José: Dudas y errores del lenguaje, Madrid, Paraninfo, 1992. Diccionario de usos y dudas del español actual, Madrid, Bibliograf, 1996.
  • Manual de estilo de la lengua española, Gijón, Trea, 2001.
  • Diccionario de redacción y estilo, Madrid, Pirámide, 2003.
  • Serafini, M.ª Teresa: Cómo se escribe, Barcelona, Paidós, 1996.

Escribir bien requiere esfuerzo y estudio, pero el resultado suele merecer la pena. Quienes saben escribir bien venden mejor sus ideas, aunque sean equivocadas, que aquellos que no saben hacerlo. Merece la pena intentarlo.