Arthur Cecil Pigou

Con esa especial habilidad que tienen los economistas para nombrar lo obvio y hacerse famosos, Pigou y Dalton enunciaron el principio según el cual cualquier transferencia de dinero de un rico a un pobre disminuye la desigualdad. De tan evidente, resulta sorprendente que en nuestras decisiones diarias tengamos a estos señores tan poco presentes.

La crisis económica que sufren los países del norte del Mediterráneo es el primer paso de una serie de consecuencias naturales que nos llevan a lo que Hans-Peter Martin definió como la sociedad 20/80, en la que un 20% de la población retendría los buenos salarios, mientras que el 80% restante malviviría con trabajos de mierda entretenidos con fútbol y televisión basura. Algo bastante parecido al camino que llevamos en algunos países ex-ricos, como España, Grecia y Portugal.

La globalización que nos lleva a esto en algunos países es la misma que está reduciendo la pobreza en países como China o Vietnam. Es, simplemente, una transmisión de puestos de trabajo y consumo. Es una nivelación por debajo de los salarios, pero la desigualdad aumenta tanto aquí como allá. Los ricos son más ricos en todo el mundo, mientras que los salarios industriales de los pobres van convergiendo. ¿Se puede hacer algo?

Ahí entran los tanques: el lema de Pepe Esquinas, tu carro de la compra es tu carro de combate. El consumo es una de las mejores armas con las que contamos, aunque no la única. Usémosla bien.

Reparte tu gasto. No compres todos los productos made in China, pero no dejes de comprar todo lo hecho en China. La nivelación es inevitable: los países pobres tienen derecho a prosperar, pero el hundimiento de las clases medias de aquí no será bueno para la democracia: el fascismo espera agazapado y ya triunfa en Grecia y Hungría.

Esto implica que algunas de las cosas que comprarás serán más caras. No importa: E.F. Schumacher dijo una vez que eligiéramos si queríamos morir económicamente o preferíamos vivir costándonos algo más.

Compra productos de comercio justo. Gasta menos en teléfonía móvil y en gasolina, y más en servicios que los autónomos proveen. ¿No tenías pendiente hacer reformas en casa? Si tu puesto de trabajo no peligra -poca gente puede decirlo- es el momento de hacerlas. Pon parte de tu dinero, si tu hipoteca no te permite ponerlo todo, en una cooperativa de crédito.  Todo esto no es mucho, pero es algo. Seguramente se te ocurre algo más para evitar que tu dinero vaya a los que ya son muy ricos.Pigou y Dalton hubieran estado orgullosos de ti.