Las Danaides eran las cincuenta hijas del rey Danao. Fueron castigadas en el Averno a llenar eternamente un barril sin fondo como castigo por haber asesinado a sus esposos (todas, excepto una de ellas, que se apiadó del suyo por haber respetado su virginidad en la noche de bodas). Aristóteles usó el símil del barril sin fondo para compararlo con la imposibilidad de erradicar la pobreza entregando recursos a los pobres. Este es uno de los principales debates de la cooperación, que iremos tratando en este blog. ¿Hasta qué punto hay que entregar recursos a la población beneficiaria de los proyectos y cuándo hay que limitarse a facilitar un entorno económico adecuado? La pregunta afecta no sólo al modelo de trabajo de la mayoría de ONG, sino también al papel del Estado como provisor de recursos o regulador.
El primer nombre propuesto para la agencia danesa de cooperación fue DANAID. Cuando se dieron cuenta de la coincidencia, lo cambiaron a DANIDA para evitar tan incómoda comparación.

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