Últimamente no escribía porque pensaba que dada la algarabía reinante, con la prima de riesgo como tema principal de conversación después del fútbol, tenía poco sentido soltar unos graznidos desde aquí que van a terminar diluidos en el escándalo de la bandada. Pero en fin, ahí vamos.

Proliferan en facebook unos rectangulitos a veces muy elaborados con mensajes políticos. Como corresponde a mis congéneres de facebook, son sobre todo de izquierdas. La mayoría de estos rectangulitos son manifiestamente falsos, algunos sólo llegan a sesgados y simplistas. Además, acabo de leer un documento de trabajo con una serie de mensajes que podría calificar como mínimo de imprecisos.

De todos es sabido que los políticos mienten en la mayoría de sus declaraciones, y que ellos consideran su deber hacerlo. El dilema es el siguiente: ¿tenemos que hacerlo también nosotros? ¿es bueno que se difunda un mensaje jaleando a Hollande, lleno de falsedades aunque suenen bien? ¿que comparemos peras con manzanas al decir que a unos les va bien porque hacen a y a otros mal porque hacen b? ¿que no tengamos en cuenta de dónde venimos y cómo hemos llegado hasta aquí?

Una vez me encontré con un dirigente de Vía Campesina (quizá lo he contado ya, envejezco y me repito) al que pregunté si se creía lo que decía. Me dijo que obviamente no, pero, ¿hubiéramos llegado donde estamos diciendo sólo la verdad? Ese es el dilema. ¿Tiene sentido mandar mensajes sensatos, precisos y bien fundamentados, o con la zarabanda actual de carteles de medias verdades nos sirve para deshacernos de los inútiles que nos gobiernan?

Un amigo me comentaba que hacía demasiadas preguntas y daba pocas respuestas. Será la última vez. Pero en este caso, de verdad que no sé qué es correcto. Sólo que me siento incómodo viendo cartelitos supuestamente de tu bando que a veces dan vergüenza ajena…