Feliz año. Me he propuesto  para 2013 prodigarme un poco más en este blog.

Una de mis citas favoritas es de Gandhi, pero no he sido capaz de localizarla desde que la leí hace años. Al parecer, cito de memoria, Gandhi dijo que nos esforzamos inútilmente en encontrar un sistema político que no necesite que la gente sea buena. Fin de la cita. El socialismo no construyó al hombre nuevo, sino algo bastante peor, si uno se fija en Rusia. El capitalismo tampoco se ha esmerado mucho, en los EEUU ha logrado producir un número alarmante de pistoleros y en todo el mundo han prosperado los banqueros ladrones.

El drama actual de la humanidad, mientras busca respuestas a problemas económicos, ecológicos y sociales, es que se ve obligada a descartar muchas posibles soluciones económicas por falta de fe en el buen comportamiento de las personas que sería necesario para que esta política funcionara. Es decir, la política pública X funcionaría, si no fuera porque no pagamos nuestros impuestos, o tratamos de engañar a la seguridad social, o nos escaqueamos del trabajo o contaminamos la tierra y el agua si nadie mira, etc. Por todo eso, tiene poco sentido pensar en soluciones socioeconómicas sin saber cómo crear buena gente. Parece que algunas sociedades, como las protestantes, han funcionado mejor en estos aspectos, pero no vamos a entrar en detalle (algo dije sobre esto aquí).

Es difícil encontrar discursos inteligentes sobre cómo contribuir a que haya más buena gente porque  cuesta distinguir el grano de la paja, por estar mezclados con los artículos new age y libros de autoayuda. Este video, de Roman Krznaric ilustrado por RSA (ilustradores ilustrados), propone la extraspección (traducción de “outrospection”) como método para mejorar el mundo. La extraspección es lo contrario de la introspección: es mirar hacia el otro intentando ver las cosas desde su punto de vista. Es decir, empatía. 

La empatía puede servir, por un lado, como parte del arte de vivir. Por el otro, como herramienta para el cambio social (tan peligrosa que puede engendrar revoluciones).

Una aportación interesante es que moderniza el concepto de bondad, que se queda corto en aspectos como el espacio (ser buenos con los que están lejos) y el tiempo (ser considerados con los no nacidos para no dejarles un mundo en ruinas). La sucesora moderna de la bondad, la solidaridad, de tan usada ha perdido el significado (igual que le pasa a la sostenibilidad).

Es la falta de empatía la que no permite ver que dejamos en herencia el cambio climático a nuestros nietos. Hay gente excelente que no se da cuenta de su contribución al cambio climático porque sus efectos son demasiado abstractos. No se ve a quienes afecta ni cómo les afecta. Krznaric propone que la buena gente aprenda a tener en cuenta a los que están lejos y a los que todavía no han nacido.

El siguiente artículo llegará uno de estos días. Intenta responder a otra pregunta que debería preocuparnos: ¿Por que gente  buena vota a la derecha? Y mucha de esta gente es pobre: vota en contra de sus propios intereses.Disfruten el video de RSA.