1- Asegurarse de que necesitamos un centro de acopio

Lo primero que tenemos que preguntarnos es para qué lo queremos. ¿Por qué elegimos el almacenamiento colectivo? ¿Qué problema se pretende resolver con el banco de cereales? (falta de capacidad de almacenamiento en las casas, necesidad de crédito, mantenimiento de existencias de grano en la comunidad para períodos de escasez…). Este problema, ¿no se puede resolver fomentando el almacenamiento en los hogares?
¿Cómo se van a tener en cuenta las necesidades específicas de las mujeres al introducir los centros de acopio?
¿Cuáles serán los compromisos (contrapartida/aporte local) de los beneficiarios para poder formar parte del fondo rotatorio? Por ej: construcción de los almacenes etc…

2 Hacer un estudio de viabilidad

Una vez que hemos visto (pensándolo detenidamente y con gran sinceridad) que el problema se resuelve de forma colectiva mejor que familiar, tenemos que ver si queremos el almacén sólo para guardar grano en la temporada de escasez, sin querer hacer negocio con él, o si pretendemos que las familias que lo almacenan ganen dinero. Si en el cumplimiento del objetivo interviene el dinero, hay que hacer números exactamente sobre lo que quiere hacer con el centro de acopio. Un centro de acopio es una actividad de alto riesgo porque tanto el clima como las variaciones de precio les afectan.

2.1 Si queremos comprar barato y vender caro…

Es bastante frecuente que el mecanismo sea que el centro de acopio compra a la familia el grano en tiempo de cosecha, cuando el precio está bajo, para que dispongan de efectivo, y después lo vendan cuando esté más alto, y entreguen la diferencia a la familia descontando los gastos de funcionamiento del centro. Este es el mecanismo más sencillo, aunque hay otros. Para asegurarnos de que funciona, primero hay que preguntarse si existe suficiente variación de precio entre el momento de salida de la cosecha y el valor más alto de la temporada, cuando se supone que intentaríamos vender el grano. Esta variación será la que nos proporcionará la ganancia.
¿Es regular, se da cada año, o hay variaciones algunos años que pueden hacernos quebrar?
¿Cada cuantos años NO se cumple el ciclo habitual de precios?
Valorar la influencia de cambios en las políticas comerciales que influyeran en los precios.

2.2 Si queremos dar crédito con el grano como garantía

Luego hay que decidir quién es el propietario del grano cuando la familia lo lleva al centro de acopio. Si el propietario es el centro, ¿se queda éste todo el beneficio post-venta? ¿le devuelve parte del beneficio a la familia al vender? Si hay pérdidas, ¿quién las asume?
Si la familia mantiene la propiedad del grano, y el centro de acopio les entrega dinero contra el grano, entonces les está dando un crédito. ¿Qué interés se va a cobrar por ese crédito, por el período entre que entregamos el dinero y se vende el maíz?
¿Cómo se decide la venta del maíz, decide el centro de acopio, los acopiadores o ambos? ¿Se vende todo a la vez o se puede vender por partes?
¿Controlan las mujeres el grano que entregan? Algunos centros de acopio, si reciben dinero de mujeres, les entregan el dinero de la venta a ellas y no a sus maridos.

3 Otros aspectos para tener en cuenta

¿Dónde está la competencia del centro de acopio (los intermediarios tradicionales), quiénes son?
¿Cómo podemos asegurar que el centro de acopio puede ofrecer mejores condiciones que el intermediario habitual? El intermediario suele tener facilidad para ofrecer mejor precio.
¿Desde qué distancia transportarán el grano? Si la gente vive lejos, ¿le merecerá la pena llevar el grano hasta allá?
Discutir en la comunidad las probabilidades de éxito. (relación costo/beneficio, riesgo de plagas en el almacén, riesgo de bajada de precios en el momento esperado para vender).
Hacer reglamentos claros: explicar cuáles son las diferentes opciones que ofrece el centro de acopio y cómo funcionan.
¿Qué método de almacenaje se va a usar: silos metálicos, sacos, otro? ¿Conocemos los riesgos de cada uno en la zona? (humedad en los silos, roedores para los sacos). ¿Harán falta insecticidas?
Si son sacos, ¿cada cuál mantiene identificado su saco? ¿se hacen responsables de pérdidas?
¿Cuántas variedades distintas se pueden acopiar? Si son silos, se mezcla el maíz. ¿Cómo se va a controlar la calidad?

4 Rendición de cuentas

Muchos fracasos en centros de acopio se pueden achacar a la pérdida de confianza de quien acopia hacia quien gestiona el centro. Para evitarlo hay que tener especial cuidado con los mecanismos de participación y rendición de cuenta.
¿Se renueva la dirigencia de los centros de acopio? ¿Hay mujeres en la junta directiva? ¿Se hacen públicos los resultados del centro de acopio a sus asociados?
¿Existe una definición clara de la propiedad de infraestructuras y maquinaria?

Contestando a todas estas preguntas es posible conseguir que los centros de acopio funcionen mejor.

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La falacia de la composición dice que lo que es bueno para una parte es necesariamente bueno para el todo. Es una falacia, es decir, la afirmación parece cierta pero no lo es. Esta idea errónea ha causado muchos problemas en los tres sectores de la economía (materias primas, industria y servicios), porque induce a comportamientos colectivos con consecuencias nefastas. Los economistas que la han estudiado se refieren a esta falacia también como el problema de la suma (adding-up problem, en inglés).
Veamos algunos ejemplos: Razmi se pregunta si es posible generalizar el crecimiento económico a través de exportaciones. Gilbert y Varangis han estudiado cómo afecta a los productores de cacao. Akiyama explica que las intervenciones en los mercados de commodities para estabilizar precios se produjeron debido a las caídas de precio producidas por este problema de la suma. En el sector de la cooperación nos interesa esta falacia porque produce problemas en los proyectos económicos que promovemos:

1) En la producción de granos básicos o tubérculos Batten nos proporciona este ejemplo en el libro Discovering Artificial Economics: How Agents Learn and Economies Evolve: Si UN granjero tiene éxito produciendo una gran cosecha de maíz, puede tener como recompensa un ingreso mayor (con relación a los otros campesinos). Sin embargo, si CADA campesino tiene la misma gran cosecha, el resultado más probable será un exceso de oferta agregada de maíz a un precio dado, la subsiguiente caída del precio y menores ingresos para todos los productores. La falacia se produce cuando se alega que lo que es bueno para uno lo es para todos

2) En la diversificación, que en una de sus acepciones, quizá la más frecuente, es promover cultivos como el cacao, el café o frutas y verduras, en inglés llamados “cash-crops”, y que podríamos traducir como cultivos de renta. En muchos proyectos de cooperación se fomenta el cultivo de los “productos milagro” (jengibre, especias, frutas poco frecuentes en el mercado…) que producen buenos resultados hasta que se generaliza el cultivo o mientras hay demanda. Las empresas transformadoras promocionan ciertos cultivos a precios favorables para tener productores cautivos, dando créditos y asistencia técnica. Cuando el cultivo está establecido y el productor endeudado, bajan los precios. Los campesinos tienen mucha tendencia a elegir para cultivar lo que le ha ido bien al vecino. Lo que empieza produciendo uno lo termina produciendo todo el mundo, con la consiguiente caída de precio. Este problema se puede dar a nivel mundial, como ocurrió en el caso del café (promovido hasta la crisis de excedentes de finales de los 90 por el Banco Mundial) o a nivel local, en nuestros proyectos.

3) Los proyectos de agroindustria, también llamados transformación de la producción, en los que la cooperación intenta pasar de vender espárragos frescos a venderlos en lata. En los proyectos de transformación, se tiende a hacer lo que es fácil o requiere poca técnica. Los proyectos tienen mucha tendencia a caer en el problema de la suma, porque tienden a buscar inversiones bajas y de sencillo manejo, lo que las hace fácilmente replicables Así, los proyectos de aceites esenciales, hierbas medicinales, mermeladas y frutas desecadas alcanzan rápidamente los puntos de saturación del mercado. Y aún así, se siguen promocionando porque a alguien (que empezó cuando la demanda era suficiente) le fue bien.

4) Por último, otra forma de diversificación es dejar el sector primario para dedicarse a la industria o los servicios (p.ej., al turismo). Este último punto quedará para otro artículo posterior.