General


El gobierno español ha recortado 600 millones en el presupuesto de cooperación. Era inevitable, dicen. Esta crisis la han fabricado unos pocos, sobre todo los bancos. El Estado ha rescatado a los bancos de la quiebra, y a cambio, ha aumentado su déficit hasta límites insoportables. Hay que recuperar este déficit, dicen. ¿Pagarán los bancos, que ya vuelven a tener beneficios? No, claro, qué preguntas.

Aunque hay propuestas para que paguen los culpables. Vean la Robin Hood Tax, una campaña internacional para gravar a los bancos.

También la carta de Ariane Arpa, directora de Intermón Oxfam, expresando la misma opinión en El País, y el artículo de Gonzalo Fanjul sobre el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, quien ha animado a mayores recortes en el presupuesto, dado que los inmigrantes ya mandan suficiente dinero (según él). Que no digan que no hay dinero, si no hay más que ir a buscarlo allí donde está.

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En un encuentro sobre cambio climático, Evo Morales ha hecho unas afirmaciones desafortunadas sobre las causas de la calvicie (soy calvo, pero no me siento agraviado) y la homosexualidad (los homosexuales sí tienen razones para sentirse ofendidos). No vamos a entrar en la anécdota, que ya hay suficientes publicaciones que la están tratando con regocijo (aunque más del que muestran cuando Aznar o Bush han soltado sus barbaridades contra la ciencia del cambio climático).

El problema no es este caso, que es bastante inofensivo, sino otros parecidos como el de Thabo Mbeki, ex-presidente de Sudáfrica, cuya desvinculación del sida con el virus de inmonodeficiencia adquirida ha costado según algunos cálculos cientos de miles de muertos por el retraso en la distribución de antiretrovirales.

El problema es, pues, la postura contra la ciencia. La derecha puede estar contra la ciencia porque tiene intereses. No creo que los científicos que se niegan a admitir el papel humano en  el cambio climático lo crean sinceramente. Creo más que les pagan por ello, porque así les interesa a las petroleras. Igual que las tabaqueras sabían lo del cáncer, porque no eran tontos ni ignorantes.

En cambio, en cierta izquierda, la postura anticientífica es pura afición. Tiene muchos orígenes:

  • Creer que las creencias tradicionales son mejores, sólo porque son tradicionales y eso es bonito (cuando hay buenas creencias tradicionales, pero también malas, como la ablación de clítoris, o el mal de ojo). Los quinientos años influyen: la ciencia es de los blancos, es de ellos, mientras que la tradición es de los indígenas, entonces, es nuestra.
  • Cierta aversión al esfuerzo. Aprender ciencias cuesta más que aprender letras, en general, con lo que nos sentimos cómodos con las afirmaciones a ojo de buen cubero, dado que no dominamos las demostraciones complejas.
  • Las teorías conspirativas: dado que la ciencia se ha vendido a veces al capital, desconfiemos de toda la ciencia, porque detrás sólo hay gente malvada o inconsciente. Esto sirve para denigrar desde las vacunas a los conservantes alimentarios (¿quien no recuerda las listas falsas sobre conservantes alimentarios supuestamente tóxicos?).
  • Los posmodernos, que han hecho desconfiar de cualquier discurso porque puede ser deconstruido y todo depende del contexto. Lástima que no haya más gente dedicada a deconstruir a los posmodernos.
  • La creencia que la academia está desvinculada de lo real, que los científicos viven en la estratosfera.

Cuando dirigentes políticos valiosos, pero que no han tenido una educación suficiente, están mal asesorados (por asesores que sí han estudiado, y para estos no hay excusa), ocurren cosas como esta. Qué bueno sería que la izquierda abandonara sus posturas anticientíficas, y creyera que de verdad la ciencia puede ayudar a construir un mundo mejor. Si la izquierda supiera, y la derecha quisiera…

Peñones, El Salvador, 1994

Una colega me contaba que le decía un amigo que estaba triste de ver tanta mediocridad en el mundo de la cooperación. Su amigo es evaluador. Son muchas cosas hechas a medias, o mal, o sin cariño hacia el trabajo bien hecho. Ocurre entonces que surgen dos tentanciones: dejar la cooperación, y que cada palo aguante su vela, o dejar los proyectos de desarrollo, y que sea a través del cambio de las estructuras políticas -eso que se llama incidencia política- como se consiga que los Estados de los países pobres se encarguen de sus pobres. Pero quien haya conocido cómo funciona un ministerio o un ayuntamiento en aquellos países -o en el nuestro- , entenderá que queda mucho por hacer y que, como cualquier solución deberá ser administrada por alguien, esperar que de repente quienes son responsables de aplicar estas soluciones lo hagan y lo hagan bien es iluso. Vayamos haciendo lo mejor que podamos con nuestros proyectitos, que a veces sirven de ejemplo, mientras trabajamos también en el cambio de estructuras. A las instituciones rogando y con el mazo dando.

Hablando del mundo que escribe en español: Antonio Muñoz Molina escribe en Babelia esta magnífica comparación entre los estilos de escritura hispano y anglosajón. Nosotros nos podemos aplicar el mismo cuento que los escritores: nuestros proyectos escritos en castellano son obras maestras… del barroco. Algunos extractos del artículo de AMM:

Pero uno quiere creer que los anglosajones son menos propensos a esa gran enfermedad hispanica, la vaguedad palabrera, la sobreabundancia, la concepción acústica del estilo (…)”.

Una cita de Hemingway: Un escritor ha de poseer un detector innato de palabrería. Y la mejor frase:

“Escribir bien es pedirle a la inteligencia el nombre exacto de las cosas”.

No se lo pierdan.

Gonzalo Fanjul estrena blog. Por lo que le conozco, puedo asegurar que sus entradas serán tan irreverentes como promete el título, y que aportará  ideas que serán nuevas de verdad. Algo que hace bastante falta al mundo de la cooperación que escribe en español. No dejen de visitarlo.

El mago Merlín, de Gustavo Doré

Este es un trozo de la novela Camelot (en inglés, The Once and Future King), de T.H. White . Lo pongo aquí porque me gusta, y para motivar a los infrecuentes lectores, en el caso de que lo necesiten:

“Lo mejor para la tristeza –contestó Merlín– es aprender algo. Es lo único que no falla nunca. Puedes envejecer y sentir toda tu anatomía temblorosa; puedes permanecer durante horas por la noche escuchando el desorden de tus venas; puedes echar de menos a tu único amor; puedes ver el mundo a tu alrededor devastado por locos perversos; o saber que tu honor es pisoteado por las cloacas de inteligencias inferiores. Entonces solo hay una cosa posible: aprender. Aprender por qué se mueve el mundo y lo que le hace moverse. Es lo único que la inteligencia no puede agotar, ni alienar; que nunca la torturará, que nunca le inspirará miedo ni desconfianza y que nunca lamentará, de lo que nunca se arrepentirá. Aprender es lo que te conviene. Mira la cantidad de cosas que puedes aprender: la ciencia pura, la única pureza que existe. Aprender astronomía en el espacio de una vida, historia natural en tres, literatura en seis. Y entonces, después de haber agotado un millón de vidas en biología y medicina y teología y geografía e historia y economía, entonces puedes empezar a hacer una rueda de carreta con la madera apropiada, o pasar cincuenta años aprendiendo a vencer a tu contrincante en esgrima. Y después de eso, puedes volver con las matemáticas hasta que sea tiempo de aprender a arar la tierra”.

Esto viene a cuento porque, de estar dispuestos a aprender nuevas cosas, vamos a tener que elegir qué. En el mundo de la cooperación hay dos tendencias, que no deberían ir separadas: el método y el contenido. Tengo la sensación, que no se basa en datos probados, de que abunda más la pericia en el método que en el contenido. Viendo el resultado de muchas evaluaciones, se ve que quien evalúa sabe evaluar, pero que no entiende de lo evaluado (sea un proyecto de comercialización, un banco ganadero o el fomento de microempresas). También ocurre lo contrario, pero lo he visto menos veces. Y así ocurre cada vez más que en las organizaciones (del norte, no del sur) falta gente que sepa de cabras, motobombas o semillas, y hay cada vez más gente que sabe de marco lógico, Grandes Líneas de La Cooperación Bilateral, o métodos de evaluación. Ambas facetas son necesarias, pero una, la de los contenidos, está más descuidada que la otra.

Las maestrías de cooperación no ayudan. Echando un vistazo rápido a un puñado de temarios, se ve que están centrados en las generalidades y tienen poca especialización en los detalles. Algunas excepciones hay, pero esas las comentaré en otro artículo.

En el informe de Greenpeace Agriculture at the Crossroads, Food for Survival, llama la atención una página dedicada a las declaraciones contra el hambre, desde 1963 hasta ahora. Se parecen bastante entre ellas, muchas comparten el escándalo por la persistencia del hambre y prometen solemnemente esforzarse mucho en combatirla. Cincuenta años después, pasan hambre más de mil millones de personas. Estas son las declaraciones:

So long as freedom from hunger is only half achieved, so long as two-thirds of the nations have food deficits, no citizen, no nation can afford to be satisfied. We have the ability, as members of the human race, we have the means, we have the capacity to eliminate hunger from the face of the Earth in our lifetime. We only need the will.

President J. F. Kennedy, World Food Congress, Washington D.C., 1963

The profound comment of our era is that for the first time we have the technical capacity to free mankind from the scourge of hunger. Therefore today we must proclaim a bold objective: that within a decade no child will go to bed hungry, that no family will fear for its next day bread and that no human being’s future and wellbeing will be stunted by malnutrition.

Dr. Henry Kissinger, World Food Conference, Rome, 1974

We believe that it is indeed possible to end world hunger by the year 2000. More than ever before, humanity possesses the resources, capital, technology and knowledge to promote development and to feed all people, both now and in the foreseeable future. By the year 2000, all the world’s people and all its children can be fed and nourished. Only a modest expenditure is needed each year – a tiny fraction of total expenditure which amounts to $650 billion US dollars a year. What is required is the political will to put first things first and to give absolute priority to freedom from hunger.

FAO World Food Colloquium, 1992

We pledge our political will and our common and national commitment to achieving food security for all and to an ongoing effort to eradicate hunger in all countries, with an immediate view to reducing the number of undernourished people to half their present level no later than 2015.

Rome Declaration on World Food Security, World Food Summit, 1996 Hunger quot

We resolve further: To halve, by the year 2015, the proportion of the world’s people whose income is less than one dollar a day and the proportion of people who suffer from hunger and, by the same date, to halve the proportion of people who are unable to reach or to afford safe drinking water.

United Nations Millennium Declaration, New York, 2000

We renew our global commitments made in the Rome Declaration at the World Food Summit in 1996 in particular to halve the number of hungry in the world no later than 2015, as reaffirmed in the United Nations Millennium Declaration. We resolve to accelerate the implementation of the WFS Plan of Action.

Declaration of the World Food Summit: five years later, Rome, 2002

We reaffirm the conclusions of the World Food Summit in 1996, which adopted the Rome Declaration on World Food Security and the World Food Summit Plan of Action, and the objective, confirmed by the World Food Summit: five years later, of achieving food security for all through an ongoing effort to eradicate hunger in all countries, with an immediate view to reducing by half the number of undernourished people by no later than 2015, as well as our commitment to achieving the Millennium Development Goals (MDGs).

Declaration of the High-Level Conference on World Food Security, Rome, June 2008

The 2000 Millennium Declaration aimed to halve the proportion of the world population facing poverty and undernourishment by the year 2015; the world is very far from reaching this goal according to the alarming data provided by the relevant international bodies. We reiterate our determination to defeat hunger and to ensure access to safe, sufficient and nutritious food for present and future generations.

Declaration of the G8 agricultural ministers meeting, Cison di Valmarino, April 2009

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