Galeano fue una de mis lecturas de joven y no tan joven, como la de muchos otros aspirantes a revolucionario. Luego uno envejece, y le critica que la poesía atropelle a veces el rigor histórico, pero es un error hacerlo, porque al fin y al cabo, gracias a los poetas, ilusos, visionarios y utópicos de los setenta ahora tenemos servicios que la gente práctica como yo aprecia más, como educación y sanidad gratuitas, transporte público, pensiones y libertad de expresión. Es la poesía la que tira de lo demás, los lemas que hablan de playas bajo los adoquines, las canciones de Paco Ibáñez y Víctor Jara. Detrás, viene la seguridad social y el seguro de desempleo . Vean la entrevista.