Seguimos con acontecimientos que sacuden nuestras emociones. En estas semanas, Libia ha desaparecido sustituida por las acampadas en las plazas españolas. Un movimiento surgido de internet, herederos de la Ley Sinde, #nolesvotes, y otras formas de ciberactivismo, se ha hecho carne como nuestro Sr. y ha tomado las calles en cuerpo y espíritu. El PP campa a sus anchas después de arrasar en las elecciones, los corruptos siguen tan panchos (reforzados, en mi tierra, y absueltos por la sociedad por la vía del voto, aunque algunos de ellos celebren la victoria electoral desde la cárcel y otros desde el exilio americano).

El movimiento 15M es un movimiento de regeneración moral. Pero como todo regeneracionismo, para recuperar los valores perdidos tienen que pasar muchas cosas en otros campos.  Quién va a administrar lo que proponen es para mi el más importante. El voto blanco y el nulo en estas últimas elecciones serían la cuarta fuerza política. ¿Ha servido de algo? Es difícil de decir. Voy a recurrir a tres autores, que con una sola frase cada uno explican los entresijos de esta cuestión.

George Orwell habló de la contradicción entre la necesidad de implicarse en la política y lo degradante y sucia que es. La cosa pública hay que administrarla, alguien tiene que hacerlo y es más habitual hoy en día que lo haga quien tiene intereses que no quien tiene valores. ¿Van a recoger las propuestas estos políticos acartonados, corruptos algunos y acomodadizos y hacerlas cumplir? Están acostumbrados a otras cosas. Gallina que come huevos, ni aunque le cortes el pico, dicho centroamericano. Habrá que meterse en política.

Oscar Wilde: lo malo del socialismo es que ocupa demasiadas tardes. ¿Quién se va a meter a gestionar la cosa pública, con la de tiempo que lleva? ¿Quién se va a formar para hacerlo? Hacen falta jóvenes en la política. Si no te gustan los partidos, crea uno, únete a uno que te guste más, y hártate de reuniones. Pero es que muchos no tenemos tiempo. Habrá que elegir qué es más importante hacer, dejar la batucada y el huerto urbano de lado, y aprender a hacer política. Si la izquierda supiera, y la derecha quisiera, este mundo sería mejor.

Bauman:  “la facilidad con que la mayor parte de las personas, cuando se las pone en una situación en la que no tienen una elección buena o bien esa elección es demasiado costosa, se convencen a sí mismas y se alejan de la cuestión del deber moral”. Ahora nadamos contra corriente. En nombre de la crisis, la mayoría justificará el sálvese quien pueda que vende el PP: “centrados en ti”. La única opción es recuperar el voto inútil, blanco o nulo, tener una nueva clase política (formando jóvenes -ahora el PP lleva la delantera con sus nuevas generaciones) y trabajar para convencer a los que ahora se abstienen. Como si fuéramos testigos de Jehová, casa por casa, o facebook por facebook.

Mientras, la derecha entiende que tiene intereses, que siempre son susceptibles de acuerdos y por eso va unida a las elecciones, mientras que la izquierda exige tener amigos. Así sigue esta ridícula división en partidos pequeños, porque no hay cargos para satisfacer tantos egos o humildad para poder tragar con esa línea del credo ajeno que no trago.

¿Que qué pienso del 15M? No se ganará hasta que no se gane en las urnas. Este video sobre un discurso de Tommy Douglas (vía Victoria), ex-ministro canadiense que introdujo la atención médica universal, creo que ilustra mucho el problema: