Casandra, profetisa

Casandra era hija del rey de Troya, Príamo. Por guapa, los dioses le dieron el don de la profecía. Pero por haberle hecho un feo a Apolo, fue castigada con la indiferencia de sus oyentes (más o menos como este blog). Si hubiera vivido hoy, es seguro que no la hubieran creído (como a quienes avisaron que podía pasar lo que ahora está pasando en Japón). También es posible que se hubiera quedado corta, y que no habría osado profetizar que al cambio climático, la crisis alimentaria, y el desastre financiero, se iba a añadir una catástrofe nuclear.

Como nuestro tema suele ser alimentario, hagamos un poco de Casandra: Japón produce mucho del arroz que consume, gracias a tremendas barreras proteccionistas. Ya hay una nube radioactiva sobre la isla, que seguro que afectará a los cultivos. Japón no sólo no podrá utilizar su producción si resulta afectada (y aunque no lo esté, ¿quién va a confiar?), sino que tendrá que comprarla afuera. El arroz era el grano que menos había subido: es probable que esto se acabe. Además, un 20% de la capacidad nuclear de Japón está fuera de servicio: esto significa que habrá que cubrirla con importaciones de petróleo y gas natural, con lo que habrá más subidas y el consiguiente recargo sobre los precios agrícolas.

Y esperemos que la nube radiactiva se quede sobre Japón, porque si se mueve sobre China o el sudeste asiático, hasta Casandra se lo pensaría dos veces antes de profetizar lo que podría pasar…