Steve Wiggins es un académico muy respetado en el campo del desarrollo agrícola. En el video habla de lo que habría que hacer para  acabar con el hambre que padecen mil millones de personas. Habría que hacer tres cosas: mantener el crecimiento de la producción de cereales a un ritmo mayor que el de la población (bastaría un 2% anual), reducir la pobreza mediante el desarrollo agrícola, y complementar los dos anteriores con salud,  educación y agua potable.

No parece muy difícil de hacer: como dice en el video, es menos complicado que la tecnología espacial. El reto, dice en Wiggins en este artículo, será alimentar a 2.200 millones de personas más en 2050.

Hay gente que piensa en otras soluciones más peregrinas, como esta de vertical farming: construir edificios altos dentro de las ciudades donde se cultiven hortalizas. En 2050,  el 80% de la población será urbana. Es difícil saber cómo será el mundo dentro de cuarenta años, pero lo que no parece tener en cuenta el Dr. Despommier es que esos dos mil millones adicionales estarán principalmente en países que hoy son pobres. Cuesta imaginar que un rascacielos-invernadero pueda ser rentable, ni en Mali ni en Nueva York. En la web no he encontrado ningún estudio de rentabilidad, quizá estén en el libro. Y tampoco habla de cómo van a vivir quienes ahora viven de la agricultura en los países pobres. Me parece mejor la propuesta de Wiggins.