En el artículo anterior hablaba de la roya del trigo. Fue otro hongo, el  Phytophthora infestans, el que, junto con la aristocracia británica, redujo la población irlandesa en una cuarta parte e hizo emigrar a un millón en 1.740.
Hoy la plaga que les hace emigrar es el rescate del banco Anglo-Irish. Esta mañana escuchaba en la BBC a los jóvenes irlandeses: la mayoría pensaba que lo mejor era irse, ante la perspectiva de pagar 800 euros por barba (en impuestos, o en descuentos salariales), necesarios para rescatar el banco.
Qué tiempos. En el siglo XVIII la economía se basaba en cultivar patatas. Ahora se trata de pastorear dinero, buscando los intereses más jugosos (la expresión es de Paco Umbral). Ambos son sensibles a plagas y enfermedades, y cuando ocurren, hay que liar el petate.

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