Dibujo de Juan Salvador

Disculpen este artículo porque lleva jerga. Lo siento,  pero hay cosas que ya no sé escribir si no están en jerga.

En estas dos semanas he estado en dos encuentros muy distintos para hablar de los mismos problemas. Uno, un seminario en Barcelona para hablar de variabilidad de precios, organizado por el IPC y el ICTSD. Otro, en Bruselas organizado por el CSA (belga) y el IATP (gringo) y Oxfam Bélgica.

El tema de los dos encuentros estaba relacionado con la crisis alimentaria de 2008. En el primero (IPC), se habló de la volatilidad de precios. En el segundo, si las reservas de grano pueden contribuir a evitar la volatilidad y a garantizar la seguridad alimentaria. En ambos casos había gente de la academia, responsables del Banco Mundial y la OMC (en el IPC) y del Comité de Seguridad Alimentaria de la FAO (en el segundo), además de mucha otra gente de postín en ambos.

En algunos casos, lo que se decía en uno y otro sitio sonaba parecido:

  • Las reservas nacionales y regionales es más probable que funcionen que las internacionales.
  • La competición entre comida y biocombustibles será un problema debido a que ambas usan recursos, y éstos son limitados. Incluso cuando se desarrollen biocombustibles de segunda generación.
  • La inelasticidad de la demanda es el problema que se debe enfrentar (explico más de esto otro día, es largo. Si alguien tiene prisa, aquí en la wikipedia lo explican mucho mejor de lo que yo podré.).

Pero en otros casos, sonaba muy diferente:

  • El IPC, el WTO y BM defendieron en Barcelona el libre comercio (con matices, pero ufanos al fin de que existiera tal cosa, y mejor tocarlo lo menos posible). En Bruselas todo el mundo defendió la necesidad de protección frente al dúmping, y el hincapié en que los países pudieran usar las medidas que consideraran necesario era mucho mayor.
  • En el IPC se defendió la necesidad de una cierta volatilidad, porque da señales a los mercados. Les dice cuándo hay que producir más, vía precios altos. Carl Haussman (de Bunge) dijo que culpar a los futuros de la especulación era matar al mensajero (Bunge  es una gran multinacional que se ha forrado durante la crisis). En Bruselas se hablo de mantener la volatilidad mínima (sólo lo necesario para incentivar comercio y el almacenaje).
  • En el IPC se tenía gran confianza en el sector privado ( las PPP, Public Private Partnership). En Bruselas, escasa confianza en que el sector privado no quisiera más que ganar dinero con la volatilidad, que al final es lo que suele pasar.

En el fondo, subyace una creencia. En el encuentro del IPC, las safety nets fueron las palabras mágicas. Targeting (que las medidas vayan sólo a quienes las necesitan) fueron las otras. Pero eran medidas ex-post, es decir, arreglar el desastre cuando ya se ha producido. Salvar a los supervivientes del naufragio, pero dejar libre el tráfico de barcos aunque choquen entre ellos.

En Bruselas, la idea era otra. Que es posible que los pequeños productores puedan ser autosuficientes, si se ponen las medidas necesarias, la mayoría públicas.

¿Dónde está la cuestión? Los de Barcelona no se acababan de creer que esto de la promoción de los pequeños agricultores funcione. Esto se puede deber a que durante los setenta y ochenta ya se probaron muchas de las soluciones de las que hablamos hoy, y muchas fracasaron. Nuestro reto (de quienes trabajamos en cooperación)  es demostrar (y así lo intentamos con nuestros programas) que las soluciones que proponemos son viables en las condiciones actuales. Pero de ahí a convencer a los políticos de los países pobres de que hay que intentarlo, y que es posible conseguirlo, hay un trecho.  Si no convencemos a los políticos de esto, las safety nets continuarán siendo la solución más financiada. Parches.

Si alguien quiere profundizar en el tema, que visite los enlaces de arriba. Hay presentaciones interesantes en ambos encuentros.