El gobierno español ha recortado 600 millones en el presupuesto de cooperación. Era inevitable, dicen. Esta crisis la han fabricado unos pocos, sobre todo los bancos. El Estado ha rescatado a los bancos de la quiebra, y a cambio, ha aumentado su déficit hasta límites insoportables. Hay que recuperar este déficit, dicen. ¿Pagarán los bancos, que ya vuelven a tener beneficios? No, claro, qué preguntas.

Aunque hay propuestas para que paguen los culpables. Vean la Robin Hood Tax, una campaña internacional para gravar a los bancos.

También la carta de Ariane Arpa, directora de Intermón Oxfam, expresando la misma opinión en El País, y el artículo de Gonzalo Fanjul sobre el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, quien ha animado a mayores recortes en el presupuesto, dado que los inmigrantes ya mandan suficiente dinero (según él). Que no digan que no hay dinero, si no hay más que ir a buscarlo allí donde está.