Astérix siempre ha sido mi fuente de cultura antigua. En este caso, es de Astérix Legionario, y tardé años en saber qué significaba (se leen cómics antes de aprender latín en el instituto). La frase original,  “Timeo Danaos et dona ferentes“, es de Virgilio: la dice Laocon, advirtiendo a los troyanos que no acepten el caballo que les regalan los griegos: “Temo a los Danaos incluso cuando nos ofrecen regalos”. A los griegos a veces los llamaban Danaos, porque descendían del rey Danao, el mismo que tenía a las Danaides como cincuenta hijas. Como ven, este rey dio mucho que hablar y ya sale en este blog por dos historias distintas.

La BBC le ha dedicado un reportaje (aquí, en inglés) al programa Water Efficient Maize for Africa (WEMA). Este programa pretende conseguir una variedad de maíz resistente a la sequía, utilizando tres vías de investigación distintas, una de ellas con transgénicos. Monsanto colabora con esta última tecnología, y no va a cobrar royalties por lo que se obtenga.

En el artículo sobre el enfoque de derechos (dos más abajo que este) hablaba de cómo el informe del relator de la ONU para el derecho a la alimentación dice  que las prácticas de competencia se han regulado siempre para progeter al consumidor, casi nunca  al productor. Para mi, el principal problema de los OGM no es el posible daño a la salud (no se ha podido demostrar que exista), ni la contaminación de otras variedades (que sí se ha podido demostrar), sino que sea posible patentar la vida.

Suena tremendista, esto de patentar la vida (el tremendismo es algo frecuente en nuestro sector), me dirán, porque lo que se patenta es sólo unos genes. El problema es que se patenta una parte de un ADN que ha sido obtenido mediante selección desinteresada por parte de millones de agricultores (sobre todo mujeres, que se han encargado siempre de la selección de la semilla) y nadie les ha pagado por esto. Es como si al Quijote, Monsanto le cambiara dos párrafos de sus quinientas páginas, y te vendiera el Quijote entero como si fuera nuevo. Es posible que estos dos párrafos sean muy importantes, y que incluso cambien el final, pero las restantes cuatrocientas páginas no son suyas. Se dio un caso incluso de una empresa que patentó un frijol que se robó en México, sin hacerle ni siquiera ningún cambio.

El caso es si debemos desconfiar de Monsanto incluso cuando ofrece regalos. ¿Es, como hace miles de años, un caballo de Troya, su ofrecimiento de maíz resistente a la sequía, libre de derechos? Transgénicos públicos, tal vez. Privados, desconfiemos (Sergio habla de la diferencia entre interés público y social, aquí).

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