El enfoque de derechos se ha hecho muy popular en el mundo de la cooperación en el último decenio. Muchas organizaciones, entre ellas Oxfam, en la que trabajo, lo utilizan para diseñar sus programas. Una de las mayores dificultades en su aplicación -un enfoque es una manera de ver las cosas, una forma de análisis- es la escasez de ejemplos prácticos y de concreción sobre su significado.

Si aplicamos el enfoque de derechos en la agricultura, nos encontramos con un terreno poco firme donde hay pocas certezas, porque la agricultura suele funcionar dentro de mercados con muchos eslabones, y es difícil definir las responsabilidades de cada cual. Si el Estado debe garantizar el derecho a la alimentación, ¿cuáles son las obligaciones de los agricultores, es decir, su parte de responsabilidad en ganarse las lentejas por sí mismos ? ¿cuáles las de los compradores y procesadores de comida? ¿cómo tratar el problema de los precios -qué es un precio justo-?

El Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier De Schutter,  ha hecho un magnífico   informe sobre el agronegocio y el derecho a la alimentación, con dos secciones:  derechos laborales de trabajadores agrícolas y derechos de los pequeños productores. Su página web está aquí. Es especialmente interesante la parte que trata las compras del agronegocio a los pequeños productores y cómo se puede regular las prácticas de competencia.