¿Alimentarán los campesinos al mundo? (dibujo J.S. Aguilar)

En mi trabajo surge muchas veces esta discusión: para alimentar a 9000 millones de personas en 2050, ¿qué papel tendrán los pequeños productores, pobres, en zonas rurales y muchas veces marginales? Hay dos visiones opuestas, y una matizada, que como siempre es la que tiene menos predicamento, pero creo que la más acertada.

Una es que, si les dejan y apoyan, podrán hacerlo. Cuidan mejor el medio ambiente que la agricultura industrial (aunque no siempre), son más productivos en el uso de la mano de obra, y obtienen mejores rendimientos en superficies pequeñas. La otra visión es que sólo la agricultura industrial, que es mucho más eficiente (más productiva si se tiene en cuenta el uso de todos los factores, sobre todo por la economía de escala) podrá producir alimentos suficientes. Vía campesina contra Monsanto.

En mi opinión, poner sobre los productores pobres la responsabilidad de alimentar el mundo no es correcto. No es cierto que sean más eficientes: cuando se empezaron a contabilizar los costes de transacción (todos aquellos costes no físicos, de negociación, búsqueda de información sobre mercados y cumplimiento de contratos) se vio que las granjas mayores tienen más ventajas.

Hazell lo resume muy bien en este documento, The Future of small farms for poverty reduction and growth : las granjas pequeñas tienen ventaja en el conocimiento del medio local, la productividad y motivación de la mano de obra, y en asegurar la subsistencia. Las grandes tienen ventaja en mano de obra cualificada, conocimiento del mercado y técnico en general, compra de insumos, financiación, trazabilidad y aseguramiento de la calidad, y manejo del riesgo.

Dado que es bastante improbable que podamos defender que los pequeños productores alimentarán mejor al mundo, cambiemos de argumento: pueden contribuir (no hacerlo solos), pueden cuidar mejor el medio ambiente (si se les paga por ello), y debemos hacerlo no porque vayan a producir más, sino porque así vamos a reducir la pobreza, lo cual no es un objetivo desdeñable. No seamos utilitaristas diciendo que el futuro de nuestra comida está en sus manos.

Alain de Janvry lo dice en este recomendable artículo: Agriculture for development: new paradigm and options for success:

Small farms may be preferred over (or in association with) large farms not only on efficiency grounds (if an inverse relation exists between total factor productivity and farm size), but also because they allow autonomous income generation by the rural poor, even if at the cost of a growth trade-off.

Es decir, pueden que ofrezcan menos crecimiento que las grandes. Pero puede ser necesario para favorecer la inclusión social porque los pobres rurales no tienen otra opción más que dedicarse a la agricultura, dado que el mercado laboral no los absorberá.