Hay quien puede pensar que el powerpoint es un avance tecnológico que ha contribuido a hacer las conferencias más entendibles. Yo creo que ha hecho más mal que bien, y que lo que ha conseguido ha sido acabar con la fluidez en la exposición y la poca retórica que nos quedaba, entendida como el “Arte de bien decir, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover”. Pues bien, el polémico pero siempre agudo William Easterly, nos muestra qué hubiera pasado si Martin Luther King hubiera tenido powerpoint. Huelga decir que su capacidad de movilización hubiera sido menor: