Para que exista desarrollo tienen que estar todas las piezas

Un artículo de David Brooks, liberal de la tradición escocesa y columnista del NYT, escribe sobre el desastre de Haití.  El artículo habla de por qué Haití es tan pobre. Sólo trata parcialmente algunos aspectos, pero los que trata son muy políticamente incorrectos entre la parroquia izquierdista. Olvidemos las cosas que no menciona como causas de la pobreza. La cuestión no es si tiene razón o no, sino cuánta razón tiene, y en qué partes. Los comentarios al artículo son tan interesantes como el artículo en sí.

Este es mi comentario: el desarrollo es como un reloj, con todas sus piezas (ya puse el ejemplo antes, aquí). Cada país necesita su propio reloj ajustado y con todas las piezas que encajen. No es relativismo, es complejidad. Sachs tiene razón cuando dice que es la geografía, que pone en desventaja a los países mal comunicados o que por estar en zonas tropicales padecen más enfermedades. Pero también la tuvo Gardner, hace sesenta años, cuando dijo que el desarrollo es un estado de la mente (“la gente tiene que desarrollarse a sí misma antes de que pueda cambiar su medio físico, y eso es un proceso lento (…) los hábitos de pensamiento y conducta de la gente son el obstáculo más terco hacia el desarrollo”). Chayanov dijo hace ochenta que los pobres evitan trabajar duro (lo cual es cierto unas veces sí y otras no). De Soto dice que el problema es que las instituciones garanticen el cumplimiento de la ley (y especialmente la seguridad de la propiedad).

La izquierda tiende a evitar estos argumentos, porque piensa que deslegitiman los suyos: es la justicia, es el poder. La derecha abomina de los de la izquierda porque piensa que le quitan la responsabilidad a la gente ¿Importan los factores culturales, o sólo los políticos, o sólo los económicos? ¿Todas las culturas son buenas? ¿Todas son emprendedoras?  Es la educación y la cultura, pero también es la democracia y el poder. Unos y otros deberíamos reconocerlo.

El mundo del desarrollo es un calco del de la política. La derecha piensa que cada quien es responsable de sus actos, y en consecuencia de su situación. La izquierda que la pobreza es culpa de los ricos o de la injusticia. González Faus, un jesuita español, lo puso en un artículo en El País en 2005:

La gran virtud de la derecha es que comprende y acepta la dificultad de las cosas y la necesidad del esfuerzo. Desde esta óptica se puede hablar del sentido de responsabilidad como propio de la derecha. Pero se trata de una responsabilidad profundamente egoísta: insolidaria unas veces y dominadora otras. La izquierda, en cambio, quiere ser integradora e igualitaria: la solidaridad sería su virtud preferida. Pero su gran defecto es la tendencia al espontaneísmo y a la comodidad. Rehúye la dificultad y el esfuerzo paciente; y su solidaridad pasa mal de las palabras a los hechos.

Cada quien se encuentra cómodo en su campo, y piensa que arreglando sus engranajes, el reloj funcionará. Pero nadie entiende el funcionamiento del reloj entero, que por supuesto se negará a funcionar si no tiene todas sus piezas en su sitio.

El pensamiento sobre el desarrollo está formado por capillitas, y las que se consagran a un solo engranaje del reloj están llenas de fieles, que recelan de las demás capillitas dedicadas a engranajes totalmente equivocados, (según cada capillita). O no tan equivocados. Pero entonces, ¿qué hacemos?

PS: Me han comentado que la imagen del reloj no es muy afortunada porque parece mecanicista (2. m. Fil. Doctrina según la cual toda realidad natural tiene una estructura semejante a la de una máquina y puede explicarse mecánicamente.). Cierto. No nos quedemos pues con la idea de que el funcionamiento de la sociedad y la economía será automático (no lo será, de ahí la complejidad). La idea que quería que quedara es que todas las piezas tienen que estar, como las que he escrito en la leyenda del grabado, funcionando en grados distintos y cambiantes, pero tienen que estar.