En el desarrollo rural tiene mucha importancia el espacio. Que las cosas estén cerca o lejos determina la facilidad de acceso a los mercados, el precio del transporte o la densidad de población, tres variables fundamentales de la economía. Y cómo el espacio se separa en compartimentos determina el tipo de actividad que se lleva a cabo. Qué cultivos, qué ganados, o sus posibilidades de prosperar, depende de que las tierras estén o no cercadas. En la Wikipedia se define la función del cercado como la de mantener a los animales dentro o fuera de un área, definición sencilla y elegante.
Para la Gran Bretaña y el mundo la historia cambió cuando se cercaron los pastos comunales en los siglos XVIII y XIX. Al proceso se le llamó “the Enclosures” (se puede escuchar un podcast de la bbc muy interesante aquí). De ahí empezaron crecimientos de productividad y expulsión de campesinos a las ciudades que acabaron en la revolución industrial. En los Estados Unidos se dio un proceso parecido con el cercado de los pastos del oeste, tema tratado en un montón de westerns que contaban cómo los conflictos ganaderos acababan a balazos. En España estos asuntos se resolvieron en el siglo XIII, con el Concejo de la Mesta.
Cuando uno viaja por algunos países de África, le llama la atención la ausencia de cercas. La gente cultiva sus pedacitos de maíz o sorgo, pero sin cercarlos. Son parches de cultivos repartidos aquí y allá, sin límites claros, y lo que es más importante, accesibles para vacas hambrientas. Esto lleva a enfrentamientos con los dueños de ganado que pasta libre, que cuando se trata de pastores trashumantes, a veces de otras etnias, acaba en algo parecido a una guerra.
No se cerca sólo para que no entren los animales. Cercando, delimitas la tenencia de un pedazo de tierra. Si inviertes en él , cavando un pozo o construyendo una casa, el cercado indica que ese terreno tiene propietario. Por eso, pasar de terrenos abiertos a cercados es abrir una caja de Pandora. Sin embargo, donde no se cerca se invierte poco, y esto también es un problema. En África se está planteando la repartición de tierras comunales en muchos países. Las elites gobernantes aprovechan para quedarse con buenos pedazos o para venderlas a inversores extranjeros. La tenencia de la tierra, el cercado como consecuencia, y los conflictos con pastores serán importantes temas de África en los próximos años.

septiembre 28, 2009 at 2:14 pm
Muchas veces el problema en las zonas comunales (que en muchas zonas de España representan un % importante de la propiedad de la tierra, p.e. en Galicia, entendida como propiedad colectiva de varias personas que cumplen ciertos requisitos como el de vivir en la zona, pero no entendida como propiedad “de cualquiera que llegue”) no es tanto el tipo de propiedad como la gestión que se le da, que es muy común que sea una no-gestión, y que genera refranes como “cousas do común, cousas de ningún”. Pero sí hay muchas de estas zonas que se están gestionando de forma común, o si no repartiéndose entre los comuneros (y los cercados se convierten también en una herramienta muy usada, aunque en Galicia sea parte de la cultura, al contrario que en las zonas que mencionas)
septiembre 29, 2009 at 5:07 pm
Aparte del problema del manejo, con el que estoy muy de acuerdo, noto una diferencia en las zonas comunales de España: aquí son un complemento a una parcela que se suele tener en propiedad (me equivoco?) y donde se puede invertir, mientras que en los países africanos que mencionaba, lo comunal es lo que hay.
octubre 2, 2009 at 10:38 am
Parece que, en principio, compartimentar la tierra significa perder eficiencia en muchas labores agrícolas. Los amerindios desarrollaron sistemas de propiedad comunal que más o menos funcionaban en centroamérica ¿no?. ¿Puede tener que ver con que en aquellos pagos no había ganaderia?