Juan Salvador nos manda esta revisión de artículos científicos sobre el glifosato, después de ver el documental El mundo según Monsanto:

“Parece que , en términos generales, lo que dicen es cierto. Podéis hacer una búsqueda rápida sobre evidencias de la toxicidad del glifosfato en http://ehpnet1.niehs.nih.gov/docs/2000/suppl-4/705-712kirkhorn/abstract.html

Garry et al. 2002 Encuentran diferencias en las malformaciones de nacimiento entre usuarios de glifosfato y el resto de la población: “Use of the herbicide glyphosate yielded an OR of 3.6 (CI, 1.3-9.6) in the neurobehavioral category”.

Encuentran diferencias según la época del año en la que se produce el embarazo: “Notably, conceptions in the spring led to a significantly increased number of birth defects (p = 0.02)… Coincidentally, herbicides are routinely applied during the same time frame (spring)”.

Sin embargo, los estudios in vitro no mostraron relación entre la concentración de glifosfato y la aparición de neoplasias Garry et al. 1999; Grisolia 2002; Li and Long 1988; Wildeman and Nazar 1982.

Las resultados son controvertidos. El glifosato no mostró activiadad genotóxica en una batería de ensayos (Garry et al. 1999; Grisolia 2002; Li and Long 1988; Wildeman and Nazar 1982). Sin embargo, otros estudios han observado que el glifosato tiene efectos in vitro sobre linfocitos humanos: incrementa el intercambio entre cromátidas hermanas (Bolognesi et al. 1997), provoca aberraciones cromosómicas (Lioi et al. 1998b), y estrés oxidativo (Lioi et al. 1998b). Algunos estudios encuentran que la formulación Roundup es ligeramente más tóxica (…¡bravo por Monsanto!) (Folmar et al. 1979; Martinez et al. 1990; Mitchell et al. 1987; Bolognesi et al. 1997; Vigfusson and Vyse 1980). El Roundup produce un incremento de DNA-adducts (moléculas extrañas unidas por enlace covalente al ADN) en ratones (Peluso et al. 1998) y débiles efectos mutagénicos en Salmonella (Kale et al. 1995; Moriya et al. 1983; Rank et al. 1993), que el glifosato sólo no produjo. Estudios de alimentación de ratones y ratas con glifosato no han mostrado efecto carcinogénico (Williams et al. 2000).

La EPA (U.S. EPA 1993) y la OMS (WHO 1994) han revisado los datos toxicológicos y han concluido que no es mutagénico ni carcinogénico. A pesar de esta conclusión, tres estudios sugieren una relación entre el glifosfato y el linfoma (NHL) (De Roos et al. 2003b; Hardell and Eriksson 1999; Hardell et al. 2002; McDuffie et al. 2001).

De Roos et al 2005 no encuentran correlación entre la frecuencia en el uso de glifosfato y diferentes tipos de cancer. El problema de los estudios epidemiológicos es que resulta complicado demostrar qué producto o qué práctica es la responsable. Y además puede que se encuentren más expuestas las personas que beben de un acuífero contaminado que el agricultor que lo dispersa desde un tractor con aire acondicionado o que toma las debidas precauciones. Hay estudios sobre contaminantes en la vida cotidiana que muestrean el aire que respira la persona en cada momento. Sería necesario hacer algo así.

En la revisión de Kirkhorn y Garry (2000) se enumeran la gran cantidad de agentes tóxicos que amenazan los pulmones del agricultor y la lista es interminable. Es una de las profesiones más peligrosas. Relacionan expresamente el Roundup con la pneumonitis química.”