El microcrédito no lo han inventado las ONG. Antes de que éstas existieran, la gente obtenía crédito -y todavía lo hace- de terratenientes, comerciantes o familiares. Cuando queremos poner un proyecto de microcrédito, debemos pensar que estas fuentes de crédito todavía existen y que vamos a competir contra ellas.

Para eso, es útil ver qué características tiene. Debraj Ray, en su enciclopédica Economía del Desarrollo (¡existe en español!) nombra las siguientes:

  • Limitaciones de información.Este hecho es el más importante a tener en cuenta en el crédito rural: la incertidumbre de la devolución. Primero, por parte del prestamista sobre cómo se usará el crédito. Segundo, sobre si el prestatario pagará o no: ¿es una persona responsable, tendrá imprevistos inaplazables como una enfermedad o una plaga?
  • Segmentación: las relaciones del crédito rural son personalizadas, los prestamistas tienen una clientela fija a la que conocen bien y a la que prestan con frecuencia.
  • Interconexión de las transacciones: dada la segmentación, los comerciantes y terratenientes dan crédito a sus clientes y colonos. Los prestamistas no viven de los préstamos, sino del comercio o de la producción de sus tierras, por lo que el crédito se relaciona con las cosechas que compran y los insumos que venden a sus prestatarios, o con el trabajo en la finca de sus jornaleros. Este concepto es muy importante porque afecta a los proyectos que buscan el mismo tipo de conexión: los de crédito más acopio. En inglés se conoce como interlinked o interlocked transactions, que podemos traducir como transacciones ligadas o entrelazadas. Hay una enorme cantidad de artículos sobre este tema.
  • Variación de la tasa de interés: la segmentación también implica una gran variación en las tasas, según quién preste y dónde. Pueden ser altísimas o bajas si son entre familiares, y pueden ser bajas pero estar ocultas en el precio de la cosecha: es decir, se cobra poco interés, pero se obliga a vender la cosecha barata.
  • Techos: los préstamos tienen límites superiores, incluso si a una tasa de interés dada el prestatario quisiera un préstamo más grande.
  • Exclusividad: el prestamista habitualmente no deja que el prestatario tenga otras fuentes de crédito. Esto tiene implicaciones importantes cuando la ONG busca hacer la competencia a los prestamistas locales. Se pueden encontrar con que los prestatarios deben lealtad a los prestamistas no sólo por el crédito, sino porque éstos últimos tienen los monopolios de la compra de la cosecha, su procesamiento o la venta de insumos, lo que también explica las altas tasas de interés o bajos pagos por las cosechas. Otra razón para que el crédito de las ONG vaya con frecuencia ligado al acopio, en un intento de sustituir estos monopolios en toda su extensión.

Hay muchas otras cosas que es útil conocer, que iremos viendo en otros artículos: para quién funciona mejor el microcrédito, qué riesgos tiene, cuál es su papel en la reducción de la pobreza y cuáles son sus límites.