Los centros de acopio (en América) o bancos de cereales (en África) son organizaciones comunitarias que manejan inventarios de cereales en un edificio de uso comunitario.
Los bancos de cereales suelen tener alguno de estos objetivos:

  1. Mantener el inventario como reserva en la temporada de escasez (“hunger gap”)
  2. Conseguir vender el inventario en temporadas de precios más altos, evitando los intermediarios o persiguiendo mayor poder de negociación ante ellos.
  3. Ofrecer crédito en efectivo (o en especie, como maquinaria, herramientas o fertilizantes) a la población beneficiaria tomando el cereal como garantía.

Parecidos a este último caso son los almacenes generales de depósito (o warehouse receipt systems), que son organizaciones legales que certifican un depósito de grano para que pueda usarse como garantía de un crédito.
El menú de  acciones destinadas a la protección de la seguridad alimentaria de los más pobres no es muy amplio. Entre las pocas opciones, los bancos de cereales han sido de los más usados. Cuando funcionan, son muy útiles. Hay tres visiones predominantes:

  • Una pesimista, muy extendida entre la mayoría de financiadores de la cooperación, que se basa en un porcentaje real de fracaso alto. En  este taller de CRS (en inglés) se mencionan cifras del 80% de cierres en el Sahel durante el decenio de los noventa. Lawrence Kent se muestra muy crítico en este documento (en inglés).
  • En cambio, en las comunidades la percepción es más optimista, porque tienden a pensar, dadas las grandes diferencias entre el precio pagado a la producción y el precio final al consumidor, que el margen que se lleva el intermediario es muy amplio.
  • Una visión más equilibrada, que muestra éxitos además de fracasos, es la de SOS-faim (en castellano, y con bibliografía para ampliar conocimientos).

Entre estos tres documentos es posible extraer mucha información sobre qué necesitamos para conseguir bancos de cereales viables (y saber cuándo los necesitamos). En próximas entregas profundizaremos en el tema.